LA CRISIS GOLPEA A SALTA: Menos trabajo, más pobreza y salarios pulverizados

01/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Caída del empleo en Salta. Imagen: Prensa.
La economía salteña atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) reveló un panorama preocupante: menos empleo registrado, salarios que pierden poder adquisitivo frente a la inflación, caída del consumo y una pobreza que afecta a casi tres de cada diez habitantes de la provincia.

Los datos muestran una realidad difícil de disimular. Durante enero de 2026 se registraron 247.444 trabajadores formales en Salta, lo que representa la pérdida de 5.586 puestos de trabajo respecto al mismo mes del año anterior. La caída también alcanzó a los empleadores: en apenas doce meses desaparecieron 219 empresas o empleadores registrados.

La situación se vuelve aún más compleja cuando se analiza el salario. Aunque la masa salarial creció en términos nominales, el avance de los precios terminó devorando cualquier mejora. Según el informe, los ingresos reales de los trabajadores formales cayeron un 7,75%, confirmando que cada vez se necesitan más pesos para comprar menos productos.

El deterioro también aparece reflejado en los indicadores laborales. La tasa de empleo del Gran Salta quedó por debajo de los promedios regionales y nacionales, mientras que la desocupación alcanzó el 5,9%, ubicándose por encima del promedio del NOA.

Pero el dato que más preocupa es el vinculado a la pobreza. El relevamiento indica que el 29,7% de la población salteña vive bajo la línea de pobreza. Aunque el porcentaje muestra una baja respecto al año anterior, la cifra sigue ubicando a Salta entre las provincias más afectadas del norte argentino.

La indigencia tampoco desaparece del mapa. El 3,9% de los habitantes no logra cubrir siquiera la canasta básica alimentaria, mientras que Salta encabeza el ranking regional de hogares indigentes.

El consumo también acusa recibo de la crisis. Las ventas en supermercados crecieron en términos nominales, pero al descontar la inflación registraron una caída real superior al 11%. En otras palabras, la gente compra menos porque el dinero ya no alcanza.

El turismo mostró una leve recuperación en cantidad de visitantes, aunque con estadías cada vez más cortas y niveles de ocupación hotelera muy por debajo de los años de mayor actividad. El mercado inmobiliario también evidenció una reducción en la cantidad de operaciones, aunque los precios continuaron escalando.

En el sector automotor quedó reflejado otro síntoma del deterioro económico. Mientras los patentamientos de autos se desplomaron más de un 26%, las ventas de motos crecieron con fuerza. La explicación parece sencilla: para muchas familias, el automóvil se volvió inalcanzable y la moto pasó a ser la única alternativa posible.

Como telón de fondo, la inflación continúa castigando con más fuerza al NOA que al promedio nacional. El aumento acumulado de precios durante los primeros meses del año superó la media del país, profundizando el desgaste de los ingresos y alimentando la preocupación de miles de hogares salteños.

El informe del IERAL deja una conclusión inquietante: aunque algunos indicadores muestran mejoras respecto a los peores momentos de la crisis, la economía provincial sigue atrapada en una combinación peligrosa de empleo débil, salarios deteriorados y una pobreza que continúa golpeando a una porción importante de la población.