La crisis laboral en Salta: construcción y comercio, los más golpeados

07/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: En Salta, más de la mitad trabaja en negro y la construcción supera el 80%.
Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNSa reveló que la informalidad laboral alcanza al 51,9% de los trabajadores del Gran Salta durante el primer trimestre de 2026. La situación es más crítica en sectores como la construcción, donde el 83,8% trabaja sin registración, y entre trabajadores con menor nivel educativo.

Más de la mitad de los trabajadores salteños está en la informalidad y la construcción supera el 80%

El mercado laboral de Salta continúa marcado por un problema estructural: más de la mitad de los trabajadores se desempeña en condiciones informales, sin aportes jubilatorios ni cobertura social.

Según un informe del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la tasa de informalidad llegó al 51,9% durante el primer trimestre de 2026.

El dato significa que aproximadamente uno de cada dos trabajadores del Gran Salta se encuentra fuera del empleo registrado.

El economista y director del IIE, Gastón Carranza, explicó que el indicador se mantiene elevado desde hace varios años y advirtió que, aunque bajó respecto de picos anteriores, sigue representando una situación negativa.

“Llegamos a tener 54% o 55% de informalidad y ahora estamos en 51%, pero tener más de la mitad de la población laboral trabajando en informalidad no es un buen dato”, señaló.

La construcción lidera el empleo informal

Entre las actividades económicas, la construcción aparece como el sector más afectado, con un nivel de informalidad del 83,8%.

Le siguen:

  • Otras actividades de servicios: 76,1%
  • Servicio doméstico: 70,9%
  • Hoteles y restaurantes: 70,2%

El comercio también aparece entre los sectores más golpeados por la precarización laboral, debido a la presión de costos y las dificultades para sostener empleo registrado.

Carranza explicó que el comercio es uno de los principales generadores de empleo privado, pero enfrenta una fuerte presión económica que dificulta la formalización.

Salarios bajos y sobreempleo: otra cara de la crisis

El informe también detectó un fenómeno creciente: el sobreempleo.

Durante el primer trimestre de 2026, el 34,1% de los ocupados del Gran Salta estaba sobreocupado, es decir, sumaba más horas de trabajo, empleos adicionales o actividades extra para sostener sus ingresos.

“Esto tiene que ver con los salarios que no alcanzan”, explicó Carranza.

Además, el estudio registró que el 51,6% de los ocupados tenía empleo pleno, mientras que el 7% estaba subocupado y un 7,4% no había trabajado durante la semana de referencia.

La informalidad golpea más a quienes tienen menos ingresos

El vínculo entre pobreza e informalidad aparece con claridad en los datos del informe.

En el quintil de menores ingresos, el 89,3% de los trabajadores está en la informalidad, con ingresos promedio de $279.394.

En cambio, entre los trabajadores de mayores ingresos, la informalidad baja al 12,2%, con ingresos promedio de $2.750.590.

La diferencia entre ambos extremos alcanza una brecha de más de 77 puntos porcentuales.

Educación y empleo registrado: una relación directa

El nivel educativo también marca diferencias importantes.

Entre quienes no completaron la secundaria, la informalidad llega al 74,4%.

En cambio, entre quienes tienen estudios superiores completos, el porcentaje baja al 18,2%, mostrando el peso de la formación como herramienta para acceder a empleos registrados.

Diferencias entre hombres y mujeres

En materia de género, el informe mostró tasas similares de informalidad: 51,5% entre mujeres y 50,6% entre varones.

Sin embargo, Carranza pidió analizar el dato con cautela y señaló que muchas mujeres ingresan al mercado laboral buscando empleos con mayor flexibilidad para compatibilizar tareas de cuidado.

Según explicó, esa situación puede llevar a una concentración en trabajos menos pagos y con menor protección laboral.

El desafío de formalizar el empleo

Desde el IIE advirtieron que la informalidad no sólo afecta a los trabajadores, sino también al funcionamiento general de la economía.

Menos empleo registrado implica menor recaudación, mayor presión sobre comercios y empresas formales y una competencia desigual frente a quienes operan fuera del sistema.

Carranza sostuvo que el desafío es generar condiciones para que el sector privado pueda crear empleo de calidad y evitar que la informalidad siga siendo una salida habitual ante la falta de oportunidades.