22/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La economía oficial se estrelló en noviembre. Imagen: Web.
La actividad económica argentina dio un golpe brutal este noviembre: se contrajo 0,3% tanto respecto a igual mes de 2024 como frente a octubre de 2025, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec. Es la primera caída interanual registrada desde fines de 2024 y marca un quiebre preocupante en el ya deteriorado panorama productivo del país.
Los datos oficiales no dejan lugar a eufemismos: las actividades que más pesan en la economía se desplomaron. La industria manufacturera se contrajo 8,2%, el comercio mayorista y minorista retrocedió 6,4% y la construcción cayó 2,3%, arrastrando hacia abajo a todo el conjunto productivo.
No se trata de variaciones menores o anecdóticas: estos sectores son los pilares del empleo y del consumo doméstico. La baja acumulada pone en evidencia que la recuperación sigue siendo esquiva y que la demanda interna se sigue degradando en un contexto de incertidumbre económica profunda.
Pese a que algunos rubros ligados al sector financiero y primario mostraron subas interanuales –como intermediación financiera y agricultura–, esas subas no alcanzaron para compensar el derrumbe de la producción y el comercio. El agro creció y las finanzas treparon, pero en la vida real eso no se traduce en más fábricas produciendo ni más obras en marcha.
El retroceso de noviembre se produce en un año en el que la actividad económica había mostrado signos de desgaste progresivo: si bien el acumulado anual cerraba con un aumento de 4,5% hasta noviembre, ese avance fue decreciendo mes a mes desde enero, evidenciando un efecto arrastre hacia abajo que está lejos de revertirse.
Este deterioro se da en medio de un escenario marcado por un ajuste persistente, caída del consumo y empresas que no encuentran demanda suficiente para sostener producción y empleo. Más allá de números técnicos, la economía real choca contra un muro: menos industria, menos comercio, menos construcción, menos actividad que impacta en la vida de millones de argentinos.
La caída de noviembre no es un dato aislado: es una señal de alarma sobre la fragilidad de la recuperación y el impacto de las políticas económicas vigentes en el entramado productivo nacional.






