LA INDUSTRIA ARGENTINA EN CAÍDA LIBRE: Confianza empresarial hundida, producción estancada y perspectivas de crisis

24/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Industria. Imagen: Web.
El 2026 comenzó con una noticia que debería sonar como alarma en todo el sector productivo argentino: la confianza de los industriales arrancó el año hundida y con escasas expectativas de cambio. La última encuesta de clima empresarial revela que las industrias del país no sólo sufren la caída de pedidos y producción, sino que la mayoría no cree que la situación vaya a mejorar en los próximos meses, un diagnóstico de pesadilla para un sector clave de la economía.

Los números son elocuentes: el sector manufacturero continúa en terreno negativo, con empresarios advirtiendo que la cartera de pedidos está por debajo de lo normal, que las expectativas de producción apenas generan entusiasmo y que el acceso al crédito es cada vez más difícil.

Más de la mitad de las compañías industriales asegura que la demanda interna es el principal freno a su actividad, superando con creces otros factores como la competencia importada o la incertidumbre económica.
En términos prácticos, la industria está en modo supervivencia: producción estancada, caída de empleo, niveles de utilización de capacidad instalada bajísimos y expectativas que, lejos de mejorar, pintan un horizonte marcado por la desindustrialización y la falta de impulso productivo.

Este sombrío cuadro del sector industrial se produce en medio de una economía que, según análisis privados, puede estar al borde de la recesión y donde los indicadores de actividad real no muestran signos de recuperación sostenida.

DESINDUSTRIALIZACIÓN Y CIERRES QUE DAN MIEDO A FUTURO

La situación no es sólo una percepción pesimista de empresarios. Es una realidad con cifras concretas: la actividad metalúrgica cayó más de 6% interanual en enero y la utilización de la capacidad instalada se encuentra en sus niveles más bajos en años, según informes sectoriales.

A la crisis interna se suman cierres espectaculares, como el de Fate, la histórica fábrica de neumáticos que dejó sin trabajo a 920 empleados y encendió las alertas de la Unión Industrial Argentina (UIA) sobre una crisis más profunda en el aparato productivo.

UN PAÍS QUE NO CONSUME, UNA INDUSTRIA QUE NO PRODUCE

En entrevistas con industriales, el común denominador es la debilidad de la demanda interna: sin consumo que impulse producción, sin crédito accesible y sin previsibilidad económica, las fábricas no encuentran combustible para encender sus líneas.

Los datos de la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC confirman lo que muchos ya ven en sus balances: más empresas anticipan caída o estancamiento de la producción que incrementos.

CONFIANZA EMPRESARIAL Y CLIMA POLÍTICO: UNA COMBO EXPLOSIVO

Este diagnóstico industrial sombrío se da en un marco nacional inquietante: apenas unos días antes, se conoció que la confianza en el Gobierno nacional liderado por Javier Milei también cayó por tercer mes consecutivo, reflejando una sociedad con cada vez menos certezas sobre la dirección económica del país.

En paralelo, las tensiones en la calle se intensifican con protestas contra medidas económicas recientes y la reforma laboral que el oficialismo intenta empujar en el Congreso, mientras gremios y sectores sociales se movilizan y cuestionan el rumbo político y económico.

UN ESCENARIO QUE NO DA ESPACIO PARA OPTIMISMO

La industria argentina, lejos de mostrar señales de recuperación tras años de crisis estructural, arranca 2026 en estado de alerta, con niveles de confianza empresarial en rojo, producción que no repunta, mercado interno debilitado y un contexto macroeconómico que, para muchos analistas, pinta más hacia estancamiento que hacia crecimiento.

Hace falta más que buenas intenciones para revertir esta tendencia: hacen falta políticas de estímulo real, inversión productiva y recuperación del consumo interno. Sin eso, el aparato industrial argentino puede estar frente a uno de sus momentos más críticos en décadas.