10/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa.
La desregulación abrió la puerta… y China entró como un tsunami. La industria textil argentina está contra las cuerdas, golpeada por una avalancha de importaciones que ya representan 7 de cada 10 prendas que llegan al país. Lo advierte ProTejer y lo sienten miles de trabajadores: el ultrafast fashion está devorando empleo nacional en tiempo real.
Entre 2024 y 2025, con el courier desatado, plataformas sin control y un mercado totalmente liberado, el ingreso de ropa china explotó como nunca antes. Precios imposibles, cero certificaciones y una competencia desleal están dejando a la producción local sin aire.
Fábricas agonizando y empleo en caída libre
Detrás de cada prenda barata que llega por Shein, Temu o AliExpress hay una realidad brutal:
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Fábricas que recortan turnos o bajan la persiana.
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Trabajadores despedidos o suspendidos.
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Comercios ahogados por precios digitales imposibles de igualar.
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Mercado inundado por productos sin controles, sin trazabilidad y sin impuestos.
Los números son un mazazo: China ya aporta 94% de los tejidos de punto importados, 71% de la indumentaria y 68% de las confecciones terminadas. ¿Resultado? El empleo formal se desploma y la industria local se desangra.
La receta del desastre: desregulación total + plataformas sin ley
El avance chino tiene nombre y apellido: Estado ausente.
Primero, se borraron regulaciones que protegían la producción nacional:
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Declaración jurada de composición
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Valores criterio de importación
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Controles de etiquetado y talles
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Normas antidumping
Después, se liberó el courier y se abrió la puerta grande a las plataformas asiáticas, que:
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No pagan aranceles
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No cumplen certificaciones
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No tributan como cualquier comercio argentino
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Envían más barato gracias a subsidios internacionales
Un cóctel perfecto para dinamitar la industria nacional.
Mientras el mundo frena el ultrafast fashion, Argentina lo celebra
El contraste es grotesco.
Mientras Francia castiga a Shein con impuestos ambientales y prohíbe su publicidad, Estados Unidos elimina exenciones para cobrar aranceles a todos los envíos, y México obliga a plataformas a registrarse y pagar impuestos…
Argentina hace lo contrario: flexibiliza, abre, desregula y entrega el mercado.
ProTejer lo resume sin vueltas: estas medidas afectan empleo, industria, comercios y recaudación. Y el país se convierte en un paraíso para importadores y plataformas que operan sin control.
Un modelo que deja ganadores y perdedores
Ganadores:
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Gigantes chinos ultrafast fashion
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Plataformas digitales sin impuestos
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Importadores oportunistas
Perdedores:
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Fábricas argentinas
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Comercios locales
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Trabajadores
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Industria nacional
La pregunta queda flotando:
¿Cuánto más puede resistir la producción argentina antes de que la desregulación la termine de borrar del mapa?







