LA MAREA FEMINISTA VOLVIÓ A INUNDAR LAS CALLES

10/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Multitudinarias marchas a lo largo y ancho del país por Día Internacional de la Mujer. Imagen: Qué digital.
La postal se repite cada año, pero no pierde potencia. En un país sacudido por el ajuste, el retroceso de derechos y un gobierno que decidió convertir al feminismo en enemigo público, la marea de mujeres volvió a ocupar las calles con fuerza. Miles marcharon en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para gritar que los derechos conquistados no se entregan y que la ofensiva conservadora no pasará sin resistencia.

Se hizo presente el reclamo al gobierno nacional por el ataque constante al feminismo y a la quita de programas relacionados. Imagen: Instagram.

La movilización fue masiva, combativa y cargada de mensajes políticos. No se trató de una marcha decorativa ni de una efeméride institucional. Fue una demostración de músculo social frente a un contexto donde, desde la Casa Rosada, se difunden discursos que intentan deslegitimar las luchas feministas. El mismo Gobierno nacional que días antes había difundido un spot donde hablaba de “causas nobles convertidas en estafa” terminó recibiendo la respuesta de una multitud que salió a la calle a recordar que las desigualdades, las violencias y la precarización no son inventos de nadie.

Las columnas avanzaron con pancartas, bombos y consignas que mezclaban reclamos históricos con denuncias bien concretas del presente. En el centro del escenario estuvo el rechazo a las políticas que golpean con especial dureza a las mujeres: la precarización laboral, el recorte de políticas públicas y la ofensiva cultural que intenta ridiculizar o desarmar las conquistas del movimiento feminista.

El clima fue de movilización política abierta. No hubo tibieza en las consignas ni neutralidad en los discursos. Las organizaciones feministas, sindicales y sociales insistieron en que la pelea por la igualdad no puede separarse de la defensa del trabajo, de los derechos sociales y de las políticas públicas que garantizan una vida digna. Porque cuando el ajuste baja desde arriba, advirtieron desde las columnas, las primeras en sentir el golpe suelen ser las mujeres.

La escena fue clara: una ciudad atravesada por columnas de manifestantes que avanzaron con cánticos, carteles y banderas violetas. No fue un gesto simbólico ni una marcha menor. Fue una demostración de fuerza colectiva en un momento político donde los feminismos aparecen en la mira del poder.

La marea volvió a crecer. Y volvió a recordar algo que cada 8M se repite con más fuerza: cuando intentan arrasar derechos, las calles se llenan. Porque la historia reciente ya dejó una lección que el movimiento feminista parece decidido a sostener: cuando el poder aprieta, la respuesta es organización y movilización.