13/03/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: La memoria le gana a la “batalla cultural”, siete de cada diez argentinos rechazan la dictadura.
La llamada “batalla cultural” que el presidente Javier Milei intenta instalar desde la Casa Rosada acaba de chocar contra un muro bastante sólido: la memoria democrática de la sociedad argentina. Una encuesta presentada por el observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) reveló un dato que desarma el relato libertario: el 71 por ciento de los argentinos considera que la última dictadura militar fue “mala” o “muy mala”.
El resultado no deja mucho margen para interpretaciones. Medio siglo después del golpe del 24 de marzo de 1976, la mayoría de la sociedad sigue viendo aquel período como lo que fue: un régimen marcado por desapariciones, represión y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. El estudio también muestra que el 63 por ciento de los encuestados cree que no hubo motivos que justificaran el golpe militar, un rechazo contundente a cualquier intento de relativizar aquel quiebre institucional.
La investigación, titulada Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después, expone además que el sentido común democrático sigue atravesado por las categorías construidas en décadas de lucha por memoria, verdad y justicia. Para la mayoría de la población, la dictadura se explica como un plan sistemático de desaparición de personas y violaciones a los derechos humanos, una interpretación que continúa arraigada incluso después de años de discursos que intentaron relativizar ese consenso.
El dato es incómodo para el gobierno libertario. Desde su llegada al poder, Milei avanzó contra las políticas de memoria construidas desde 1983. La administración libertaria desmanteló áreas del Estado vinculadas a la investigación de los crímenes del terrorismo de Estado, redujo la colaboración institucional con organismos de derechos humanos y cerró estructuras que durante décadas habían trabajado en la búsqueda de los hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura.
Uno de los casos más sensibles es el de las tareas impulsadas por Abuelas de Plaza de Mayo, organización que logró restituir la identidad de 140 nietos apropiados durante el régimen militar. Según informes citados en el estudio, las medidas adoptadas por el gobierno redujeron la asistencia estatal a esa búsqueda y limitaron el acceso a documentación clave en manos de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad.
Aun así, el resultado de la encuesta muestra que la memoria social construida durante décadas sigue firme. La escuela, la universidad, las conversaciones familiares y los procesos judiciales contra los responsables del terrorismo de Estado fueron moldeando una narrativa democrática que hoy forma parte del sentido común colectivo.
En ese contexto, la llamada “batalla cultural” libertaria parece haberse topado con una realidad incómoda: mientras el gobierno intenta relativizar el pasado y desmantelar políticas de memoria, la sociedad argentina sigue diciendo otra cosa. Y la dice con números contundentes: siete de cada diez argentinos no compran el revisionismo ni la nostalgia autoritaria.
La memoria, una vez más, vuelve a ganar la pelea.







