LA PIRÁMIDE DE LA CARNE EN UN PAÍS QUE YA NO PUEDE PAGARLA

10/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Carnicería. Imagen: Web.
El Gobierno de Javier Milei y su ministro de Salud, Mario Lugones, salieron a agitar una nueva bandera nutricional: sumar más carne vacuna a la pirámide alimentaria argentina. La propuesta llega envuelta en el discurso de “actualizar recomendaciones sin sesgos ideológicos”, una consigna que busca alinearse con los cambios impulsados en Estados Unidos bajo la órbita de Donald Trump. Pero la escena tiene una contradicción brutal: mientras desde el poder recomiendan comer más carne, el precio de los cortes se disparó y cada vez menos argentinos pueden pagarla.

La iniciativa apareció cuando Mario Lugones publicó en redes sociales la intención de avanzar hacia una revisión de las guías alimentarias del país. El argumento oficial habla de promover alimentos “reales” y reducir ultraprocesados, siguiendo el ejemplo del rediseño de la pirámide nutricional estadounidense. Allí, entre las modificaciones más visibles, aparece un lugar más destacado para las proteínas animales, incluida la carne vacuna.

El problema es que el país que ahora pretende recomendar más consumo de carne atraviesa un escenario donde ese alimento se volvió cada vez más inaccesible. Según los datos citados en el informe, mientras la inflación interanual fue del 32,4 por ciento, los cortes bovinos aumentaron 73,4 por ciento en 2025, más del doble que el promedio de precios.

La consecuencia es obvia: el consumo interno se desploma. En la tierra que hizo de la parrilla un símbolo cultural, cada vez más familias reducen la compra de carne y reemplazan proteínas de alto valor nutricional por alimentos más baratos. Lo que se vende como una recomendación saludable choca contra una economía que empuja a los sectores populares hacia dietas cada vez más precarias.

La contradicción fue señalada por especialistas. La nutricionista Mariángeles Espiño, jefa del Servicio de Nutrición del Sanatorio Trinidad Quilmes, advirtió que promover alimentos saludables sin garantizar el acceso real es una política incompleta. Según explicó, una guía nutricional puede orientar hábitos, pero sin políticas que aseguren precios accesibles y disponibilidad cercana, el mensaje queda atrapado en el papel.

El debate, además, no es sólo sanitario. Detrás de las pirámides alimentarias se mueven intereses políticos, económicos y culturales. En Estados Unidos, el cambio fue presentado como parte de la campaña para volver a una alimentación basada en “comida real” y apoyar a productores y ganaderos. La modificación incluso llegó acompañada de discursos que cuestionan consensos científicos construidos durante décadas.

En Argentina, la discusión termina chocando contra una realidad más dura que cualquier gráfico nutricional: el plato. Porque mientras el gobierno habla de actualizar la pirámide de la alimentación, la economía empuja a millones a una dieta cada vez más barata y menos nutritiva.

La paradoja queda servida en la mesa: el Estado recomienda comer más carne en un país donde la carne se volvió un lujo.