07/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Caputo. Archivo.
Javier Milei logró mostrar superávit fiscal en 2025, pero el número tiene truco: se construyó recortando salud, educación y jubilaciones, mientras el Gobierno alivió la carga impositiva de los sectores más ricos. El “orden fiscal” que festeja la Casa Rosada se sostuvo con ajuste social y una fuerte transferencia de recursos hacia arriba.
El compromiso con el FMI fue claro: alcanzar un superávit primario del 1,6% del PBI. El Gobierno lo cumplió —incluso lo superó— a fuerza de motosierra sobre el gasto público. Entre enero y noviembre, el excedente fiscal llegó al 1,7%, y diciembre solo terminará de sellar el número que Milei usa como trofeo político.
Para proteger ese resultado, el Presidente vetó sin titubeos leyes que buscaban mejorar ingresos de los jubilados, extender la moratoria previsional o atender la emergencia en discapacidad. También intentó frenar el financiamiento universitario, aunque en ese caso el Congreso logró imponerse. La lógica fue siempre la misma: no gastar un peso que pusiera en riesgo el número exigido por el Fondo.
El ajuste pegó de lleno en áreas sensibles. En educación, el gasto cayó al 0,88% del PBI, todavía más bajo que en 2024 y lejísimos del 6% que establecía la ley antes de ser derogada con el Presupuesto 2026. En salud, los recortes fueron todavía más crudos: menos medicamentos para jubilados del PAMI y tijeretazos a organismos clave como la Superintendencia de Servicios de Salud, hospitales nacionales, el Instituto Malbrán y la ANMAT.
Mientras tanto, del otro lado del mostrador, el Gobierno decidió bajar impuestos que pesan sobre los sectores de mayor capacidad contributiva. El resultado fue una caída real de la recaudación del 1,7% durante 2025 y una presión tributaria del 21,9% del PBI, la más baja desde 2006.
La eliminación del Impuesto PAIS fue el golpe más fuerte a los ingresos del Estado: en 2024 había representado 1,1% del PBI y en 2025 aportó cero. A eso se sumó la baja permanente de las retenciones al campo, que provocó una contracción real cercana al 16% en los Derechos de Exportación, tras un breve festival de liquidaciones mientras rigieron las alícuotas cero.
El combo se completó con beneficios en Bienes Personales, a través del régimen especial aprobado en 2024, que redujo alícuotas para grandes patrimonios cumplidores. Según estimaciones privadas, entre retenciones y Bienes Personales el Estado dejó de recaudar alrededor de 1,4 puntos del PBI en un solo año.
Así, Milei exhibe superávit, pero la cuenta es clara: menos Estado para los de abajo, menos impuestos para los de arriba. El ajuste no fue parejo ni neutral. Fue una decisión política con ganadores y perdedores bien definidos.







