11/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Un informe revela un crecimiento sin precedentes de las quiebras personales en Salta. La mayoría de los casos corresponde a trabajadores que, atrapados por deudas, créditos y embargos, recurren a la Justicia como última alternativa para recuperar parte de sus ingresos.
Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en mostrar señales de recuperación económica y desaceleración de la inflación, en Salta emerge una realidad que refleja el impacto más crudo de la crisis sobre los sectores asalariados: las quiebras de personas físicas alcanzan niveles históricos y exponen el creciente deterioro del poder adquisitivo.
Según datos analizados por el periodista Martín Van Dam, durante los primeros meses de 2026 se registraron 207 expedientes de quiebra en los juzgados del centro salteño. Lo alarmante es que el 98% de esos casos corresponde a trabajadores y particulares, mientras apenas el 2% involucra a empresas.
La cifra refleja un fenómeno cada vez más frecuente: personas con empleo formal que, pese a tener ingresos estables, ya no logran sostener sus gastos cotidianos. Policías, docentes, empleados públicos y trabajadores en relación de dependencia aparecen entre los sectores más afectados por una dinámica de endeudamiento que parece no encontrar freno.
El mecanismo suele repetirse una y otra vez. Primero llegan las compras financiadas para cubrir gastos básicos como alimentos, medicamentos o servicios. Luego aparecen los resúmenes de tarjetas imposibles de pagar. El trabajador cancela el mínimo, financia el resto y comienza a acumular intereses cada vez más elevados. Después llegan los préstamos para cubrir otras deudas y, finalmente, los embargos.
Cuando la mayor parte del salario queda comprometida por descuentos judiciales y obligaciones financieras, muchos encuentran en la declaración de quiebra la única salida posible para recuperar parte de sus ingresos y evitar el colapso económico total.
Lejos de tratarse de maniobras especulativas, el fenómeno refleja una situación de extrema vulnerabilidad económica. Son trabajadores que cumplen funciones esenciales, mantienen empleos formales y aun así no logran sostener un nivel de vida compatible con sus ingresos.
Los números muestran una tendencia preocupante. Si el ritmo actual se mantiene, las quiebras personales durante 2026 podrían duplicar las registradas en 2025, que a su vez ya habían superado ampliamente las de años anteriores. El crecimiento constante convierte al fenómeno en uno de los indicadores sociales más inquietantes de la provincia.
Detrás de cada expediente hay historias de familias que quedaron atrapadas entre salarios que pierden poder de compra, aumentos de tarifas, costos crecientes y sistemas de financiamiento que terminan transformando una necesidad cotidiana en una deuda impagable.
Para especialistas y observadores del mercado laboral, el avance de las quiebras personales constituye una señal de alerta sobre el estado real de la economía doméstica. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran estabilidad, miles de trabajadores enfrentan una realidad marcada por embargos, endeudamiento y una creciente dificultad para llegar a fin de mes.
La pregunta que empieza a instalarse es hasta qué punto la estabilidad económica puede considerarse exitosa cuando un número cada vez mayor de trabajadores necesita acudir a la Justicia para evitar perder completamente su salario.







