LUJOS LIBERTARIOS: «El nivel de vida de Adorni»

20/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Manuel Adorni y Bettina Angeletti, y la vida lujosa que les dio el estar en el gobierno que decía ir contra la «Casta» y que terminó convirtiéndose en ella o peor que ella. Imagen: Redes Sociales.
En la Argentina del ajuste permanente, del “no hay plata” repetido como mantra desde la Casa Rosada, apareció un caso que incomoda incluso dentro del propio oficialismo. El protagonista es Manuel Adorni, jefe de Gabinete y una de las voces más visibles del gobierno de Javier Milei. El problema no es lo que dice en las conferencias. El problema es cómo vive.

Facturas, registros y denuncias judiciales empezaron a armar un rompecabezas incómodo: viajes de lujo, vuelos privados, gastos mensuales difíciles de explicar y hasta una casa de dos plantas en un country que no figura en su declaración jurada. Todo eso mientras el funcionario asegura que vive de su sueldo y de un patrimonio que, según los papeles oficiales, no alcanza para sostener ese nivel de vida.

El escándalo explotó cuando comenzaron a aparecer documentos vinculados a un viaje a Punta del Este. Las facturas indican que el traslado en avión privado habría costado 8 mil dólares, un monto que no coincide con las explicaciones que dio el propio funcionario. La sospecha es grave: ese viaje habría sido pagado por una productora con contratos con el Estado, lo que abre la puerta a una posible figura de dádiva.

Pero el avión no fue lo único que encendió las alarmas. Mientras el Gobierno habla de austeridad, el patrimonio y el estilo de vida del funcionario empezaron a ser revisados con lupa. En su declaración jurada más reciente, Adorni informó bienes por más de 107 millones de pesos, un salto considerable respecto de lo que había declarado cuando llegó al gobierno. Sin embargo, ese patrimonio convive con deudas millonarias y gastos que, según especialistas y dirigentes opositores, no cierran con los números oficiales.

La situación se volvió aún más incómoda cuando apareció otro elemento: una vivienda de dos plantas en un country, registrada a nombre de su esposa, Bettina Angeletti. Esa propiedad, ubicada en la provincia de Buenos Aires, no aparece en la declaración patrimonial del funcionario, lo que alimentó nuevas denuncias y pedidos de investigación por presunto enriquecimiento ilícito.

Las críticas no tardaron en llegar desde la política. La diputada nacional Marcela Pagano —exintegrante del propio espacio libertario— fue una de las voces más duras: “Sus ingresos no le dan para este estilo de vida”, lanzó públicamente mientras pedía que se investigue el origen de los gastos y el patrimonio del jefe de Gabinete.

En paralelo, la Justicia empezó a moverse. Fiscales solicitaron información sobre los vuelos privados utilizados por Adorni y pidieron registros de cámaras de seguridad del aeropuerto de San Fernando para reconstruir el itinerario de uno de los viajes más cuestionados.

Mientras tanto, dentro del Gobierno crece la tensión. Las filtraciones de documentos y facturas provocaron un clima de paranoia en la Casa Rosada, donde algunos funcionarios temen que la investigación siga destapando datos incómodos.

El caso tiene una dimensión política difícil de ocultar. El mismo funcionario que hoy enfrenta preguntas por vuelos privados y propiedades no declaradas fue uno de los que defendió con más entusiasmo la austeridad estatal y el recorte del gasto público.

La contradicción quedó al descubierto: mientras el discurso oficial repite que “no hay plata”, el estilo de vida de uno de sus principales funcionarios parece contar una historia muy distinta.