Malvinas: Argentina lleva al Reino Unido ante el Tribunal del Mar por el petróleo

13/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Juan Ignacio Roncoroni/EFE.
El Gobierno de Javier Milei presentó una demanda contra el Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar la explotación petrolera en la Cuenca Malvinas Norte. La Argentina solicitó medidas provisionales contra el proyecto Sea Lion, mientras Londres ratificó su decisión de avanzar con las actividades hidrocarburíferas. La disputa reaviva el conflicto por la soberanía de las islas y expone las diferencias entre las posiciones históricas de Milei y su actual discurso sobre Malvinas.

Argentina demanda al Reino Unido por el petróleo en Malvinas

El Gobierno nacional presentó una demanda contra el Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, para intentar detener la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.

La presentación se concretó después de que venciera el plazo que la Casa Rosada había otorgado a Londres para que frenara las operaciones vinculadas con el proyecto Sea Lion, destinado a desarrollar reservas petroleras en aguas próximas a las Islas Malvinas.

La Argentina solicitó una medida provisional para impedir el inicio o la continuidad de la explotación petrolera en la plataforma continental en disputa. Ahora, el tribunal deberá evaluar los argumentos de las partes y determinar si corresponde adoptar alguna medida o rechazar el planteo.

La iniciativa representa un nuevo capítulo en el reclamo argentino por la soberanía de las islas y sus recursos naturales. El resultado, sin embargo, todavía está pendiente: la presentación judicial no implica que las operaciones británicas hayan sido suspendidas.

Los cuatro pedidos de la Argentina ante el Tribunal del Mar

El canciller Pablo Quirno difundió los principales puntos de la presentación argentina y los describió como resultados concretos de la política exterior del Gobierno.

Entre las medidas solicitadas se encuentran:

  • Frenar el proyecto Sea Lion: exigir al Reino Unido que impida el inicio o la continuidad de la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
  • Proteger la información sobre los recursos naturales: impedir que Londres utilice en perjuicio de los derechos argentinos los datos obtenidos durante la exploración de las áreas marítimas disputadas.
  • Preservar el medio marino: reclamar que el Reino Unido deje de obstaculizar las acciones que la Argentina considera necesarias para cumplir sus obligaciones de protección ambiental.
  • Evitar nuevas concesiones: pedir que Londres se abstenga de adoptar medidas que agraven el conflicto, especialmente la autorización de nuevos permisos de explotación en la plataforma continental en disputa.

La Oficina del Presidente sostuvo que la iniciativa busca preservar los derechos soberanos argentinos y evitar que las actividades autorizadas unilateralmente por el Reino Unido profundicen la controversia.

Según el comunicado oficial, el planteo forma parte del procedimiento arbitral iniciado por el Gobierno el 28 de septiembre, conforme al Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).

La solicitud de medidas provisionales se fundamenta en el artículo 290, inciso 5, de esa convención, que contempla la posibilidad de solicitar medidas urgentes mientras se constituye un tribunal arbitral, bajo determinadas condiciones.

Londres rechaza el reclamo argentino y defiende la explotación petrolera

El Gobierno británico no manifestó intención de suspender los proyectos hidrocarburíferos en la zona. Por el contrario, reiteró su postura de que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir sobre el desarrollo de sus recursos naturales.

La subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, sostuvo que las islas son británicas y que sus habitantes pueden gestionar sus recursos sin interferencias externas.

La funcionaria calificó la decisión argentina como un intento de cuestionar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Malvinas.

En paralelo, el Gobierno británico convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitir su rechazo a las acciones destinadas a obstaculizar las actividades económicas que considera legítimas en las islas.

Por ahora, las posiciones de ambos gobiernos siguen enfrentadas: la Argentina busca frenar la explotación petrolera mediante mecanismos internacionales, mientras el Reino Unido defiende la continuidad de las operaciones.

La controversia también tiene una dimensión económica y ambiental, ya que involucra el control de recursos energéticos y las posibles consecuencias de su explotación en un área marítima cuya soberanía está en disputa.

El giro de Milei sobre Malvinas y sus antecedentes políticos

El renovado protagonismo del reclamo por Malvinas contrasta con declaraciones anteriores del presidente Javier Milei, quien expresó en distintas oportunidades su admiración por Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de 1982.

También generaron controversia sus afirmaciones sobre la autodeterminación de los habitantes de las islas, una posición que históricamente ha sido utilizada por el Reino Unido para defender su permanencia en el archipiélago.

En su reciente discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei dedicó una parte importante de su intervención al reclamo argentino de soberanía. El énfasis fue diferente al de sus presentaciones anteriores, en las que la cuestión Malvinas había tenido una presencia menor o directamente no había sido mencionada.

La disputa volvió a cobrar visibilidad en un escenario internacional atravesado por tensiones diplomáticas, debates sobre seguridad y discusiones acerca de los recursos estratégicos.

Sin embargo, el principal desafío para la Argentina será convertir la presentación internacional en resultados concretos. Por el momento, el reclamo judicial está en marcha, pero no existe una decisión del Tribunal del Mar que obligue al Reino Unido a detener el proyecto petrolero.

La evolución del procedimiento permitirá determinar si la iniciativa consigue limitar las operaciones de Sea Lion o si Londres mantiene sus planes de explotación en la Cuenca Malvinas Norte.