MANOTAZO DE AHOGADO: Milei admite la inflación, culpa al kirchnerismo y a la guerra en Irán

15/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei, todavía no entiende que desde el  10 de diciembre de 2023, la responsabilidad de gobernar y los resultados son completamente suyos. En su tercer año de mandato sigue culpando al kirchnerismo, que hasta la fecha lo ha dejado gobernar a sus anchas. Imagen: Redes sociales. 
En un escenario atravesado por el impacto del 3,4 por ciento de inflación y el trasfondo del escándalo que envuelve al jefe de Gabinete Manuel Adorni, el presidente Javier Milei tomó la palabra ante el establishment empresario y dejó un mensaje sin matices: reconoció la suba de precios, pero rechazó cualquier responsabilidad del programa económico y apuntó contra factores externos y la oposición.

El mandatario cerró el evento anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina, rodeado por buena parte de su gabinete, y desde el inicio dejó en claro su incomodidad con el dato inflacionario. “No voy a fingir demencia con el número de inflación”, lanzó, para luego encuadrar la suba dentro de lo que definió como efectos de la coyuntura internacional, en particular la guerra en Irán y su impacto en el precio del petróleo, además de factores estacionales propios de marzo.

Visiblemente molesto, el Presidente desplegó críticas contra el “círculo rojo”, el periodismo y los “econochantas”, y volvió a reafirmar el rumbo económico. “La motosierra no se corta”, insistió, al tiempo que descartó cualquier retroceso en el plan de ajuste. Según sostuvo, aflojar la política económica para impulsar el crecimiento sería un “disparate” y conduciría nuevamente a escenarios inflacionarios.

En ese tono, aseguró que el camino seguirá siendo el del equilibrio fiscal, con más recorte del gasto público y reducción de impuestos. “Vamos a sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse el índice de inflación”, afirmó, en línea con el discurso que sostiene desde el inicio de su gestión.

Ante un auditorio empresario que viene manifestando preocupación por el freno en la actividad económica, Milei buscó transmitir certidumbre. Reafirmó que el Gobierno no se apartará de la desregulación y la apertura económica, al sostener que esos procesos generan rendimientos crecientes y expansión del mercado. También reiteró que su objetivo no es perpetuarse en el poder y que su mandato podría extenderse por dos o seis años, tras lo cual —según dijo— regresará a su casa.

En ese mismo mensaje, planteó que la continuidad del rumbo dependerá de la sociedad. “Después la gente puede decidir otro camino”, afirmó, aunque sostuvo que, si la economía se recupera y se reduce la pobreza, el acompañamiento político podría consolidarse.

Respecto del dato inflacionario difundido por el INDEC, Milei insistió en relativizar su alcance. Sostuvo que el 3,4 por ciento responde a un fenómeno estacional y señaló que la inflación mayorista se ubica en torno al 1 por ciento mensual, lo que —según explicó— marcaría una tendencia futura a la baja. En ese marco, llamó a tener paciencia y evitar decisiones apresuradas.

El Presidente también vinculó la suba de precios con lo que definió como intentos de desestabilización por parte de la oposición. En ese punto, hizo referencia a la situación política posterior a la campaña electoral de Adorni en la Ciudad de Buenos Aires y sostuvo que hubo un “ataque al corazón del modelo” a través de iniciativas legislativas destinadas —según su visión— a romper el equilibrio fiscal. En ese marco, volvió a apuntar contra el kirchnerismo como principal responsable.

La escena se completó con la participación del ministro de Economía Luis Caputo, quien había tomado la palabra previamente en uno de los paneles. Allí, el funcionario aseguró que la inflación “va a tener certificado de defunción”, aunque evitó precisar plazos concretos y condicionó esa baja a la recuperación de la demanda de dinero, la confianza y el comportamiento de las tasas de interés.

Caputo defendió el programa económico y sostuvo que el ajuste en curso responde a una decisión política inédita, no forzada por el mercado. Sus declaraciones se produjeron en un contexto donde sectores del empresariado comenzaron a expresar preocupación por la caída en ventas y la retracción de inversiones, tanto internas como externas.

Así, en el mismo escenario donde el Gobierno buscó reafirmar su hoja de ruta, el reconocimiento del dato inflacionario convivió con una batería de explicaciones que apuntaron hacia afuera, mientras la promesa de más ajuste y profundización del modelo volvió a ocupar el centro del discurso oficial.