19/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Filas de personas tratando de encontrar un trabajo en Argentina. Imagen: Web.
El mercado laboral argentino sigue deteriorándose y los números oficiales ya no lo pueden ocultar. Según el último informe del INDEC, la desocupación subió al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica un aumento de 1,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. Detrás de ese número hay más de 1,1 millones de personas que buscan trabajo y no lo consiguen, en medio de una economía atravesada por la recesión.
El impacto no es uniforme, pero las grandes ciudades vuelven a quedar en el centro del problema. El Gran Buenos Aires encabeza el ranking de desocupación con 8,6%, y dentro de ese conglomerado los partidos del conurbano llegan al 9,5%, casi el doble de lo que registra la Ciudad de Buenos Aires, que marca 4,8%.
En la región pampeana, uno de los motores industriales del país, los números también reflejan el golpe de la crisis. Allí el desempleo alcanza 7,7%, con focos especialmente críticos en La Plata (9,5%), Mar del Plata (9,5%) y San Nicolás–Villa Constitución (9,4%), ciudades donde el enfriamiento de la actividad económica pega directo en el empleo.
El panorama se repite con distintas intensidades en el resto del país. En el noreste argentino la desocupación llega al 5,6%, aunque con picos como el 8,2% en Gran Resistencia, mientras que en el noroeste el promedio es de 4,2%, con Salta en 5,9% como uno de los niveles más altos de la región.
El mapa laboral también expone desigualdades profundas. Mientras ciudades con fuerte presencia estatal o economías ligadas a la energía o al agro muestran índices más bajos, los centros urbanos más industrializados o con mayor densidad poblacional registran los peores indicadores de empleo.
El dato completa un cuadro más amplio: además del desempleo, la informalidad laboral trepó al 43%, lo que significa millones de trabajadores sin derechos básicos ni aportes jubilatorios. En otras palabras, incluso entre quienes conservan un trabajo, cada vez más lo hacen en condiciones precarias.
Así, el cierre de 2025 dejó un mercado laboral golpeado: más desocupación, más precariedad y ciudades donde el empleo empieza a escasear. Un panorama que refleja el impacto social de la recesión y vuelve a encender las alarmas sobre el rumbo económico.







