MÁS INFORMALIDAD: Salta paga experimento laboral

16/02/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng.- Foto portada: Salta se queda sin trabajo formal mientras el Gobierno celebra “modernización”, otra tragedia silenciada.
La caída del empleo registrado en la provincia del norte argentino no es un dato estadístico más: es la crónica de trabajadores que pierden el pan diario en medio de una reforma laboral que promete soluciones mágicas mientras sus condiciones empeoran.

En medio de la algarabía oficial por la media sanción de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, que promete “modernizar” las reglas de juego en el mercado de trabajo argentino, la provincia de Salta está perdiendo empleo privado formal de forma sostenida desde 2023, según un informe que acaba de conocerse y que traza un panorama sombrío para la fuerza laboral registrada.

El fenómeno no es menor ni aislado: mientras desde Casa Rosada se festeja la “flexibilización” y se resalta que la intención es “generar empleo formal” para atraer inversiones y dinamizar la economía, los datos duros muestran lo contrario. El empleo privado registrado en Salta —ese que garantiza aportes, estabilidad y derechos básicos— se ha venido derrumbando con firmeza, y el mismo retroceso se registra en todo el país.

La reforma laboral como cortina de humo

El proyecto oficial, defendido con entusiasmo por figuras como el ministro del Interior Diego Santilli y el gobernador Gustavo Sáenz en actos públicos en Salta, propone cambios radicales en la legislación laboral para “combatir la informalidad” y “fomentar el empleo”, según sus promotores. Sin embargo, la modernización que prometen se discute en medio de cifras de empleo formal que no mejoran y, en muchos casos, empeoran.

En el Senado, la normativa laboral fue aprobada con apoyos y críticas encendidas: fue descrita por opositores y sindicatos como una ley que favorece la precarización al abaratar despidos, permitir jornadas de hasta 12 horas diarias y limitar el derecho de huelga.

Datos que golpean la retórica oficial

Según una consultora privada, la situación del empleo formal en el sector privado es crítica: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron casi 177.000 puestos de trabajo registrados en todo el país, llevando el total a niveles más bajos desde 2022.

En Salta, ese retroceso se observa con nitidez desde fines de 2023, cuando el empleo privado formal comenzó una caída persistente que no logró revertirse con las políticas económicas y laborales vigentes.

En paralelo, crece el trabajo independiente y no registrado, una señal alarmante de que miles de trabajadores se ven empujados a formas de empleo sin protección social ni derechos básicos, exacerbando la precariedad laboral.

¿Qué dicen las calles y quién paga el costo?

Mientras el Gobierno sostiene que la reforma será la llave para destrabar un mercado laboral rígido que “no genera trabajo formal”, los sindicatos y organizaciones de trabajadores no se quedan en silencio. Las calles de Buenos Aires y otras ciudades argentinas se llenaron recientemente de protestas masivas contra la reforma, convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otros gremios que rechazan los cambios como una transferencia regresiva de derechos a favor del capital.

“Si no hay crecimiento económico real y sostenido, cualquier reforma laboral será solo maquillaje sobre una herida mucho más profunda”, señalan economistas críticos que analizan la situación desde fuera del Gobierno.

Salta, microcosmos de una realidad nacional

La caída del empleo formal en Salta no es un dato aislado, sino parte de una tendencia estructural que afecta al país entero. Provincias como Misiones también registran pérdidas masivas de puestos formales desde fines de 2023, con miles de empleos destruidos en sectores clave como la construcción y el comercio.

Y mientras el Ejecutivo nacional lanza su segundo gran proyecto —ahora orientado a la “modernización del empleo público”— para impulsar suplentes y reorganizar estructuras, los trabajadores siguen perdiendo su principal ancla de estabilidad: la relación laboral formal con derechos plenos.

Desde Salta hasta Buenos Aires, el mensaje de fondo es duro: la esperanza de empleo registrado se desvanece mientras la retórica oficial celebra cambios que, para miles de trabajadores, se traducen en precariedad y retroceso social.