16/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El senador José Mayans. Imagen: Web.
La reforma laboral de Milei entró en terreno pantanoso y José Mayans decidió dinamitar el atajo que Patricia Bullrich preparaba para sacarla a las apuradas. El jefe del bloque peronista en el Senado llegó este martes con el reglamento bajo el brazo y una advertencia clara: la jugada del oficialismo es nula y puede terminar en escándalo institucional.
El formoseño apunta directo a la maniobra libertaria de armar la Comisión de Trabajo por la ventana, en una simple reunión de labor parlamentaria, sin pasar por el recinto. Para Mayans, eso viola de frente el artículo 14 del reglamento del Senado, que es tajante: las comisiones se conforman en sesión, no en una mesa chica entre cuatro vivos.
Mientras tanto, Bullrich avanza a los empujones, apurada por las órdenes de Karina Milei, que quiere la reforma laboral con media sanción antes o después de Navidad, como si el Congreso fuera una escribanía de urgencia. El plan libertario era burdo y acelerado: reunión de labor parlamentaria, comisión armada en minutos y tratamiento exprés entre miércoles y viernes. “Queremos sesionar el sábado”, bravuconeaban desde el oficialismo.
Pero el Senado no es la Casa Rosada. Y eso se lo recordaron sin rodeos desde el entorno de Victoria Villarruel. “Acá se funden cafeteras y se gastan almohadones. Hay que sentarse a negociar”, deslizaron, marcándole la cancha a Bullrich, que en los últimos días levantó el teléfono más de una vez buscando una salida al laberinto en el que se metió.
Incluso senadores aliados reconocen el problema. “Karina le encargó que saque la reforma y cree que el Senado se maneja a empujones. Ya le explicamos que acá no funciona así”, admitió uno de ellos.
Si Mayans logra frenar la maniobra, Bullrich quedará obligada a juntar quórum y convocar a una sesión formal para conformar las comisiones o delegar esa tarea en Villarruel. Un paso que rompe el cronograma libertario, demora al menos una semana el trámite y complica todo en la previa de Nochebuena.
La alternativa sería todavía más suicida: ir directo al recinto para sacar la media sanción con dos tercios, una quimera incluso para los más optimistas del oficialismo.
Aunque no está garantizado que el planteo de Mayans prospere, su ofensiva ya dejó una bomba sobre la mesa: si el Gobierno avanza forzando el reglamento, el camino judicial está abierto. Los gremios miran atentos y evalúan impugnaciones, en una saga que recuerda otros cuestionamientos por proyectos ingresados de manera irregular.
La reforma laboral sigue viva, pero ya no avanza en silencio. En el Senado, Bullrich chocó con una pared: reglamento, política y resistencia. Y esta vez, el apuro puede salir caro.







