06/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: La represión será televisada: Cornejo, el “mejor alumno” de Milei, y la policía que golpea mientras apaga las cámaras. Imagen: Captura de video.
Mendoza volvió a ser noticia, pero no por sus paisajes ni por su vino. Esta vez, lo que recorrió el país fueron los videos de una represión feroz, brutal y cobarde: policías arrastrando, golpeando y tapando cámaras mientras detenían manifestantes que protestaban contra un proyecto megaminero que amenaza el agua de miles de personas.
El gobernador Alfredo Cornejo —orgulloso aliado de Javier Milei— intenta despegarse, balbuceando que todo fue un “exceso” policial. Pero las imágenes hablan por él. Y lo dejan en evidencia: en Mendoza, la represión no solo es política de Estado; ahora también quedó grabada en HD.
La Patria que antes volaba… hoy es arrastrada
Liza Rule Larrea, aquella artista que una vez simbolizó la Patria en el acto de la Década Ganada, reapareció en las noticias. No surcando el aire con la bandera: esta vez fue arrastrada del cuello, tirada al piso y golpeada por la policía mendocina dentro de la Legislatura.
Un video interno —filmado por la propia fuerza— muestra cómo la llevan de los pelos, cómo la tiran al suelo y cómo, cuando empieza la golpiza, alguien ordena despejar la cámara. Todo prolijo, todo sistemático. Todo para que la violencia quede fuera de plano.
“Me agarró el jefe de policía del cuello y me dejó en el aire mientras decía ‘cuidado con la cámara’”, relata Liza. La crudeza del testimonio hace imposible sostener el relato oficial del “exceso”. Esto fue una cacería.
Cacería en la Legislatura: dos detenidos, violencia y 50 horas de silencio
El 23 de octubre, la protesta ambiental terminó con la policía saliendo a buscar manifestantes como si fueran delincuentes peligrosos.
El primero fue Martín Iglesia, un municipal que estaba con su familia. Luego Liza. Ambos fueron arrastrados a la Legislatura provincial, usada ilegalmente como centro de detención improvisado. Adentro, la brutalidad continuó: rodillazos, golpes, gritos y cámaras tapadas en el momento exacto en que empezaba la violencia.
Los dos pasaron más de 48 horas detenidos sin saber de qué los acusaban. Los cargos —resistencia, daños, lesiones— parecen escritos para justificar la violencia que ahora quedó expuesta.
Los videos que el Gobierno no quería que vieras
Las bodycams muestran todo:
• a Iglesia recibiendo un rodillazo en la cara,
• a policías tapando la cámara para cubrir la golpiza,
• a Liza gritando mientras la arrastran y la tiran al piso,
• a un oficial dándose vuelta rápido para no registrar la escena.
Y faltan más cámaras: las del Senado, que el Gobierno aún no entrega. ¿Casualidad? Nadie lo cree.
Cuando las imágenes se viralizaron —gracias a un docente del PTS que denunció públicamente la represión— el gobierno de Cornejo salió corriendo a denunciar a sus propios policías, tratando de borrar con notas oficiales lo que quedó grabado en video.
Tortura, detención ilegal y un gobierno que mira para otro lado
Liza fue llevada a una celda diminuta, golpeada, esposada mientras el jefe policial decía “cuidado que están filmando”. Le dejaron la muñeca luxada, le golpearon la sien y la verduguearon durante dos días. A Martín le fue incluso peor: lo mandaron al polo judicial, sin comida, sin visitas, sin derechos.
¿Exceso? No. Esto tiene nombre: violencia institucional, persecución política y detención ilegal.
El laboratorio represivo del Mileísmo
“Cornejo es el mejor alumno de Milei”, dice Liza. Y los hechos lo respaldan. Mendoza viene aplicando desde hace tiempo un modelo de ajuste y criminalización: contra ambientalistas, docentes, trabajadores y cualquiera que moleste la agenda extractivista del poder.
La represión coincide con el impulso nacional para modificar la Ley de Glaciares. Casualidades así no existen.
“Estuvimos secuestrados. No nos van a quebrar”
Liza lo tiene clarísimo:
“Hay persecución política, pero no vamos a retroceder. La pelea por el agua es transversal y transgeneracional”.
No es solo una denuncia: es un mensaje. Lo que pasa en Mendoza, pasa en todo el país cuando un gobierno decide que el ajuste, la minería sin control y la represión son la nueva normalidad.
La diferencia ahora es que el abuso quedó grabado.
La represión fue televisada.
Y ya no pueden tapar la cámara.






