Leopoldo Moreau enfocó las cosas desde otro ángulo: “se habrán reunido para repasar la nómina de causas que todavía los camaristas macristas tienen para limpiarle a Macri. También puede ser que hayan repasado la nómina de diputados decididos a darle a esa camarilla la herramienta de ensuciar la ficha limpia de sus oponentes”. Moreau hace referencia a las causas judiciales contra Macri -parques eólicos, peajes, las decenas de millones de dólares que blanqueó su familia de manera ilegal- que tienen poco y nada de movimiento en Comodoro Py.

El regreso de Pepín, con eximición de prisión, es un hecho imposible de imaginar en cualquier país. Rodríguez Simón estuvo escapado en Uruguay y, como es obvio, su situación implicaba “peligro de fuga”, porque, de hecho, se fugó. Sin embargo, cuando tenían todo listo para darle un lugar VIP por unas pocas semanas en el Servicio Penitenciario Federal, que hoy está en la órbita de Patricia Bullrich, la jueza María Servini aceptó una garantía de 3.200 millones de pesos para que volviera tranquilo, en libertad, a almuerzos de lujo en el Jockey Club Bistró. Por supuesto que no puso ese dinero: sólo se dejó en garantía, se establece una especie de hipoteca sobre una propiedad de José Torello, otro integrante de la mesa judicial.

A todo esto hay que agregar que la Corte Suprema le pidió a Servini la causa judicial hace un año y medio y sigue ahí, en el cuarto piso del Palacio de Tribunales, sin que la Corte haya hecho nada de nada. O sea que Servini ni siquiera le puede tomar declaración indagatoria a Rodríguez Simón porque no tiene el expediente. Lo hará por una causa paralela y menor. Seguramente muchos recordarán aquella foto, publicada por la periodista de Página/12, Irina Hauser, en la que Rosenkranz aparece en la boda de la hija de Pepín. En la toma también se ve a Torello.

casorio.jpg

Cartón lleno.