11/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Facebook.
La lluvia cayó con furia y volvió a poner a San José de Metán contra las cuerdas. Un fuerte temporal que se desató desde la tarde del lunes y se extendió durante la madrugada dejó calles convertidas en ríos, viviendas inundadas y a más de un centenar de vecinos lidiando con las consecuencias de un fenómeno que, otra vez, expuso la fragilidad de la infraestructura urbana frente a lluvias intensas.
Según se informó, entre las 19 horas y la madrugada se registraron 145,5 milímetros de lluvia, un volumen de agua que colapsó canales y desbordó calles en distintos sectores de la ciudad. El caudal avanzó sin freno y terminó ingresando a varias viviendas, generando pérdidas materiales y obligando a los vecinos a sacar agua como podían en medio de la noche.
Uno de los puntos más críticos fue el canal de calle Buenos Aires Oeste, que volvió a desbordar al superar su capacidad. El agua avanzó con fuerza hacia el sector Islas Malvinas, donde varias casas terminaron inundadas. No es la primera vez que ese canal aparece en el centro del problema: el 6 de febrero un temporal anterior ya había provocado allí un colapso que destruyó parte del pavimento que lo cubría.
El impacto del temporal se extendió a otros sectores de la ciudad. En calle Mariano Moreno Oeste, el avance del agua se agravó luego del colapso del puente de calle Santa Rosa, mientras que en zonas cercanas a Río Piedras varios pasajes quedaron completamente anegados, dificultando la circulación y el acceso de los vecinos a sus propias casas.
El caos también alcanzó a la Ruta Nacional 9/34, en su tramo urbano. Allí se formó un enorme espejo de agua sobre la calzada que obligó a los conductores a reducir la velocidad o buscar caminos alternativos. La pendiente de la ruta y el separador de hormigón tipo New Jersey dificultaron el drenaje, convirtiendo el lugar en una trampa de agua en plena tormenta.
El saldo del temporal fue contundente: más de 100 personas afectadas, barrios con viviendas inundadas y vecinos que otra vez quedaron a merced de lluvias cada vez más intensas. En Metán, cada tormenta fuerte vuelve a repetir la misma escena: calles desbordadas, canales colapsados y familias tratando de salvar lo que pueden mientras el agua avanza sin pedir permiso.







