MILAGRO SALA: Diez años presa para disciplinar a un pueblo entero

17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Marcha por la libertad de Milagro Sala.
Diez años después de iniciada su detención, Milagro Sala sigue encarcelada en un sistema judicial que muchos describen como una maquinaria de persecución política y lawfare, no sólo contra ella, sino contra todo un movimiento popular que desafió al poder económico y político de Jujuy y de la Argentina.

Lo que comenzó en enero de 2016, cuando fue detenida tras un acampe frente a la Casa de Gobierno de Jujuy, se transformó en una saga de causas interminables, acusaciones superpuestas y condenas que no solo apuntaron a la dirigente de la Tupac Amaru, sino a todo un proyecto de inclusión social y justicia territorial.

En una multitudinaria caravana desde Buenos Aires hasta La Plata, bajo los bombos y cantos que exaltan su nombre, organizaciones sociales, sindicatos y movimientos de derechos humanos advirtieron que la prisión de Sala es una señal brutal: no se persigue sólo a una mujer, se castiga a quienes se levantan contra las injusticias del sistema.

Para sus simpatizantes, la “flaca” no está presa por delitos, sino por haber puesto en jaque a los poderosos de siempre, por haber cuestionado a grandes empresarios como Blaquier y por haber dado voz y dignidad a quienes el Estado históricamente marginó. Según la crónica de la movilización, cada tamborazo y cada grito claman contra un “machete judicial” que dio rienda suelta a detenciones arbitrarias, delaciones y hostigamientos.

Milagro y su organización no sólo construyeron viviendas, escuelas, fábricas y centros de salud en Jujuy, sino que activaron proyectos comunitarios que molestaron a las élites locales, denuncia la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, que resaltó que esas obras fueron deliberadamente destruidas y que su líder fue castigada por dar esperanza a los de abajo.

En estos diez años, la figura de Sala se consolidó como símbolo de resistencia: queda clara para sus seguidores la percepción de que no se trata simplemente de una causa penal, sino de un acto disciplinador para amordazar a un pueblo entero. La dirigente, que hoy está internada por problemas de salud mientras cumple prisión domiciliaria cerca de La Plata, es vista como una amenaza para quienes quieren silenciar liderazgos populares que desafían el statu quo.

Las voces que acompañan su reclamo denuncian que las mismas herramientas judiciales utilizadas contra Sala han sido desplegadas también contra otras figuras del campo popular, en una estrategia que busca quebrar no sólo a una persona, sino a un movimiento social que persistió pese a la represión y las trabas institucionales.