19/02/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Sandra Pettovello y Javier Milei. Imagen: Cortesía @JMilei.
A horas del **paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la **reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, el Gobierno Nacional elevó la tensión al intimar formalmente a dos de los gremios clave del transporte —la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad— para que se abstengan de realizar medidas de fuerza, aduciendo que su participación en la huelga constituiría una “violación de la conciliación obligatoria” que, según la Casa Rosada, está “en pleno trámite”.
La cartera que conduce el Ministerio de Capital Humano difundió un comunicado oficial en el que advirtió a UTA y La Fraternidad que cualquier medida de acción directa durante la vigencia de la conciliación podría derivar en sanciones por incumplimiento de la normativa laboral vigente. La advertencia llegó mientras ambos gremios confirmaban su adhesión al paro nacional de 24 horas, cuya realización se planifica para el mismo día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de reforma laboral promovido por el oficialismo.
Desde La Fraternidad, que nuclea a los conductores de trenes, la respuesta fue directa y contundente: tildaron de “ignorantes” a los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y rechazaron cualquier intento de frenar su participación en el paro. Los dirigentes afirmaron que la conciliación obligatoria rige “por paritarias”, pero que pueden adherir al paro nacional por otras razones, negando que exista prohibición alguna para paralizar actividades en el marco de la protesta.
En la misma línea, la UTA —liderada por Roberto Fernández— confirmó oficialmente su adhesión a la huelga general, lo que implica que no habrá servicios de colectivos en todo el país, incluyendo transporte urbano, interurbano y de media y larga distancia. La paralización total de colectivos se suma a la adhesión de trenes y otros sectores del transporte, consolidando un impacto profundo en la vida cotidiana del país durante la jornada de paro.
La respuesta del movimiento obrero fue acompañar la convocación de la CGT, que ya había ratificado la huelga general como una medida de fuerza máxima frente al proyecto que, según los sindicatos, ataca derechos laborales básicos y representa un retroceso histórico para la clase trabajadora argentina. El triunvirato de la central obrera calificó la reforma como “inconstitucional” y adelantó que la medida será un paro de 24 horas con paralización completa de actividades, en un intento por hacerse sentir mientras el debate legislativo se desarrolla.
La escalada de tensión entre el Ejecutivo y los gremios muestra una pulseada política y social cada vez más intensa: mientras el Gobierno busca desactivar la fuerza del paro mediante intimaciones y advertencias legales, los sindicatos del transporte y de otros rubros presionan con la adhesión masiva a la huelga, consolidando un frente de rechazo que amenaza con paralizar gran parte del país cuando el Congreso debata la reforma laboral.








