MILEI EL FALSO PROFETA: La economía real no despega y se hunde cada mes más

13/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:  Milei. Imagen: Archivo.
Javier Milei prometió un rebote fulminante de la economía apenas pasaran las elecciones legislativas. Habló de “riesgo kuka”, de expectativas liberadas y de un crecimiento inminente. Tres meses después, la realidad pulveriza el relato: la economía real no arranca, el consumo cae, la industria se desploma y el empleo sigue en terapia intensiva.

Tras el triunfo electoral, Milei, Luis Caputo y el núcleo duro del Gobierno salieron en fila a vender optimismo. Anunciaron una reactivación “en V”, casi milagrosa. Pero el supuesto despegue nunca llegó. Salvo los sectores extractivistas —que concentran renta pero casi no generan trabajo— ningún rubro de peso logró revertir la crisis. El resto sigue en rojo, sin horizonte.

Consumo planchado, pymes asfixiadas

Las ventas minoristas de las pymes apenas mostraron un crecimiento estadístico del 2,5% en 2025, sostenido sobre una base devastada: en 2024 se habían desplomado un 10%. Ese rebote inicial se explicó por subas excepcionales a comienzos de año. Desde mayo, el veranito se terminó. Ya son ocho meses consecutivos de caída interanual, y en diciembre el retroceso fue del 5,2% a precios constantes.

El mapa sectorial confirma la recesión: seis de siete rubros cerraron en rojo. Bazar y decoración cayó un 15%, Perfumería un 9,8% y Textil e indumentaria un 8,5%. La única excepción marginal fue ferretería y materiales para la construcción, con un crecimiento insignificante del 0,8%.

Desde CAME fueron contundentes: diciembre apenas funcionó como un “alivio financiero” por aguinaldos y fiestas, pero no logró revertir una caída estructural profunda.

Industria y construcción, en caída libre

Los datos oficiales terminan de desarmar el discurso libertario. En noviembre, la producción industrial manufacturera se desplomó un 8,7% interanual, la peor baja desde junio. Aunque el acumulado anual aún muestra un leve saldo positivo, la desaceleración es evidente y constante.

La construcción tampoco levanta cabeza: cayó un 4,1% mensual, en la mayor baja desde octubre de 2024. Son sectores intensivos en empleo, los mismos que el Gobierno decidió sacrificar en nombre del ajuste.

A esto se suma el derrumbe del consumo masivo: las ventas de lácteos cayeron un 12,7% mensual y un 3,6% interanual, mientras que el consumo de carne se ubica por debajo de los niveles de los últimos cinco años, muy lejos de los registros de 2015.

El único “crecimiento”, financiero y artificial

Si hay un sector que muestra algún tipo de recuperación, es el financiero, sostenido con respirador externo y auxilio de fondos estadounidenses. No hay derrame, no hay empleo, no hay mejora del poder adquisitivo. Solo números que cierran en Excel, mientras la economía real se sigue achicando.

El paraíso prometido que nunca llegó

No es la primera vez que Milei anuncia el fin de la recesión. Tras el blanqueo de capitales de 2024 aseguró que “la recesión había terminado” y que el país ya estaba creciendo. Meses después, volvió a repetir el libreto para justificar un nuevo acuerdo con el FMI, prometiendo más consumo y más inversión.

Lo que siguió fue siempre lo mismo: más ajuste, más caída de la actividad y más destrucción del entramado productivo. El Gobierno se escudó primero en el “riesgo electoral”. Hoy, sin elecciones en el medio, la crisis persiste.

El relato se agota. Los números hablan. La economía real no despega, y las promesas libertarias vuelven a quedar sepultadas bajo los escombros del ajuste.