MILEI GOBIERNA CONDICIONADO: El poder económico escribe las reformas y le pone límites al ajuste

08/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Mercado de bursátil. Imagen: Ilustrativa, web.
Detrás del discurso libertario y la épica del “Estado mínimo”, Javier Milei gobierna con la cancha marcada por los grandes grupos económicos. Las reformas laboral, previsional y del Estado no se diseñan en la Casa Rosada: se negocian en despachos empresarios, se corrigen con lobby y avanzan solo hasta donde lo permite el poder corporativo.

Desde la asunción del Presidente, la elite empresaria dejó en claro que no es espectadora del rumbo económico. Apoya, pero condiciona. Acompaña, pero cobra. Y ese respaldo tiene precio: beneficios fiscales, desregulación a medida y reformas que recortan derechos laborales mientras protegen márgenes de rentabilidad.

Apoyo sí, cheque en blanco no

El relato oficial intenta vender consenso empresario como respaldo al “cambio”. La realidad es más cruda: los grandes jugadores bancan solo lo que les conviene. La Ley Bases, el RIGI, la apertura comercial y la reforma laboral avanzaron tras una intensa rosca de intereses cruzados, presiones sectoriales y exigencias concretas.

Un informe del centro CITRA (UMET–CONICET) expone sin rodeos el mecanismo: apoyos mayoritarios pero condicionados, disputas internas y una participación directa del empresariado en la gobernabilidad del plan Milei. Las reformas no son universales ni neutrales: están hechas a medida.

Los dueños del lobby

En el centro de la escena aparecen los pesos pesados del poder económico: el Grupo de los 6 (UIA, SRA, CAC, CAMARCO, ADEBA y la Bolsa de Comercio), la banca extranjera (ABA), la AEA, AMCHAM y el complejo agroexportador (CIARA-CEC). Todos con llegada directa al Gobierno, micrófono propio y agenda clara.

Algunos juegan de punta, como la UIA, la CAC y AMCHAM, que respaldan sin pudor la reforma laboral y fiscal. Otros, como ADEBA y AEA, apoyan con freno de mano, marcando límites. Y un tercer grupo acompaña, pero exige: menos retenciones, más desregulación, menos impuestos.

El resultado es un esquema claro: las reformas avanzan solo si no tocan intereses empresariales sensibles.

Reformas regresivas, poder concentrado

El informe es contundente: la elite corporativa no solo promueve los cambios, también los recorta, los moldea y los frena. Actúa como arquitecta y guardiana del modelo, asegurándose que los costos recaigan sobre trabajadores, jubilados y el Estado, mientras los beneficios quedan concentrados.

La reforma laboral y previsional que Milei quiere acelerar en 2026 no nace del debate social ni del consenso democrático: sale del toma y daca con los grupos más poderosos del país.

Hablan cuando les conviene, callan cuando ganan

Las corporaciones no intervienen todo el tiempo. Eligen el momento. Al inicio del gobierno, aplaudieron el DNU y la Ley Bases. Luego, durante el trámite legislativo, exigieron “previsibilidad”. Ahora, en la etapa de implementación, aparecen las quejas selectivas: impuestos provinciales, retenciones, costos laborales.

Cuando el negocio cierra, el silencio es total. Cuando no, el lobby se activa.

El modelo que asoma

El telón de fondo es inequívoco: Milei no gobierna solo. Gobierna con el aval —y bajo las condiciones— del poder económico organizado. Las reformas no responden a una lógica de desarrollo ni de mejora social, sino a un esquema donde el Estado se achica, los derechos se recortan y los grandes jugadores escriben las reglas.

El discurso libertario promete libertad. La práctica muestra otra cosa: un país reformado a pedido de los poderosos.