06/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei tapa con un DNU el préstamo que tomó Macri con Caputo en el 2019, sin consulta con el Congreso. Lo que pagamos todos, hoy se borra a sola firma.
En una jugada que huele a pacto bajo la mesa y a blindaje mediático, el presidente Javier Milei firmó de madrugada el Decreto 87/26 para sacar de un plumazo al Estado argentino como querellante en la causa que investigaba la megadeuda del FMI tomada en 2018 bajo Mauricio Macri. La medida, publicada en el Boletín Oficial, llega 72 horas después de que la jueza María Eugenia Capuchetti —nombrada por el propio expresidente Macri y con lazos evidentes con dirigentes del PRO— intentara enterrar la investigación.
Lo que se presentaba como una causa judicial para esclarecer si los USD 41.000 millones del préstamo del Fondo —el mayor de la historia argentina— fueron usados para sostener la economía o para una fuga de capitales descarada, terminó siendo liquidado por el Ejecutivo antes de tiempo.
Aunque el gobierno asegura que esta maniobra no favorece a Macri sino que “sólo responde a los términos del fallo judicial”, la jugada política no deja de llamar la atención: justo cuando esta causa podría complicar a Luis “Toto” Caputo (hoy ministro de Economía) y Federico Sturzenegger (ministro de Desregulación y ex presidente del Banco Central), Milei decide dejar al Estado fuera del juego.
Mientras tanto, el fiscal federal Franco Picardi calificó la resolución de Capuchetti como una evaluación “sesgada, fragmentaria y superficial de las pruebas”, que ignora pruebas contundentes sobre el destino de los fondos del Fondo. Según Picardi, los dólares no fortalecieron las reservas —como sostuvo la gestión de Cambiemos— sino que alimentaron la fuga de capitales y especulaciones financieras, en detrimento del erario público.
El escándalo no termina ahí: la investigación original no sólo apuntaba a Macri, sino también a Dujovne, Caputo y Sturzenegger por posibles delitos de defraudación por administración infiel y defraudación contra la administración pública. Todo eso se desinfla ahora mientras el gobierno de Milei se enfoca en cerrar filas y redefinir su relación con el FMI.
Es el capítulo más caliente de una novela que mezcla justicia, política y economía con el destino del país en juego. Y mientras algunos festejan un “corte de judicialización”, otros ven un blindaje institucional para proteger a protagonistas de una deuda que, para muchos, fue el mayor saqueo financiero de las últimas décadas.







