4/4/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Segundo muerto en un mes, otro gendarme falleció en el norte salteño y crecen las denuncias por abandono sanitario. Imagen: Ilustrativa. Web.
La frontera norte volvió a quedar marcada por la muerte. Carlos Molina, gendarme de 40 años que prestaba servicio en el Escuadrón 20 de Orán, murió tras padecer un cuadro febril agudo cuyo origen todavía no pudo determinarse. Es el segundo efectivo de la fuerza que fallece en menos de un mes en la misma zona, un dato que encendió alarmas sanitarias y multiplicó las denuncias de familiares por la falta de cobertura médica.
Molina había ingresado al Hospital San Vicente de Paúl de Orán el 28 de marzo. Permaneció internado hasta el 31, cuando fue dado de alta tras presentar una aparente mejoría y con indicación de continuar el tratamiento de manera ambulatoria. Pero el cuadro empeoró rápidamente. El 1 de abril volvió al hospital, esta vez directo a terapia intensiva. Murió esa misma tarde.
El diagnóstico inicial habla de un síndrome febril agudo indeterminado. Las primeras pruebas descartaron enfermedades tropicales, aunque la sospecha inicial había apuntado al hantavirus, la infección que semanas atrás se llevó la vida de otro gendarme destinado en la misma zona. Las muestras de Molina fueron enviadas al Instituto Malbrán para confirmar los resultados obtenidos en el laboratorio del hospital oranense.
El antecedente inmediato es el del cabo Mauro Ponte, de 26 años, quien murió el 9 de marzo en la misma terapia intensiva del Hospital San Vicente de Paúl luego de desarrollar un cuadro grave asociado al hantavirus. Ponte integraba también el Escuadrón 20 y prestaba servicio en la frontera del departamento Orán.
La repetición de casos en tan poco tiempo desató la indignación de familiares y allegados de gendarmes, que el jueves se manifestaron frente al hospital oranense. El reclamo apunta directo a la obra social de la fuerza. Denuncian que los efectivos continúan aportando, pero que la cobertura prácticamente desapareció tras el cierre y la disolución de IOSFA decidida por el gobierno libertario.
El resultado, según describen los propios familiares, es un sistema sanitario precario para quienes trabajan en la frontera. “Tienen que esperar horas para que los atiendan”, relataron durante la protesta. También señalaron que muchos gendarmes evitan hablar públicamente por temor a represalias dentro de la fuerza.
La escena deja una imagen incómoda: efectivos desplegados en una de las zonas más complejas del país, expuestos a enfermedades y condiciones sanitarias difíciles, pero obligados a peregrinar por atención médica en el hospital público mientras siguen aportando a una obra social que, según denuncian sus familias, ya no responde.
Con dos muertes en menos de treinta días en el mismo destino y en circunstancias sanitarias todavía bajo investigación, el norte salteño volvió a quedar bajo la lupa. Las preguntas se acumulan: qué enfermedad provocó el cuadro fatal, por qué los diagnósticos tardan y, sobre todo, en qué condiciones trabajan los gendarmes que custodian la frontera. Las respuestas, por ahora, siguen sin aparecer.







