NAFTA IMPAGABLE Y CAÍDA DEL CONSUMO: Milei chocó contra los surtidores

27/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La petrolera YPF aplicó hoy un alza de 2% en los precios de las naftas y el gasoil que comercializa en todo el país, a pesar de que el Gobierno postergó la actualización del impuesto al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC) hasta principios de marzo. En las próximas horas se espera que se sumen el resto de las compañías, en respuesta a una suba del petróleo Brent, que es referencia para la Argentina. Imagen: Mariano Sánchez/Archivo Noticias Argentinas.
El experimento económico de Javier Milei sumó otro síntoma alarmante: la venta de combustibles volvió a desplomarse en abril y ya acumula tres meses consecutivos de caída, golpeada por precios récord, pérdida brutal del poder adquisitivo y una economía cada vez más frenada.

Los números oficiales de la Secretaría de Energía son lapidarios: se comercializaron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles, contra 1.365.814 del mismo mes de 2025. La caída fue del 2,38% interanual y casi del 2% respecto de marzo.

Detrás del dato aparece una postal demoledora del presente argentino: llenar el tanque se convirtió en un lujo.

Y la paradoja política es todavía más brutal.

Mientras Milei pasa el día predicando contra el “Estado intervencionista”, la única petrolera que logró aumentar ventas fue justamente YPF, gracias a una decisión completamente opuesta al dogma libertario: congelar los precios durante 45 días.

El mercado, ese mismo que el Presidente idolatra como si fuera una religión, terminó castigando al resto de las petroleras privadas.

Los datos son demoledores:

  • Shell cayó 8,58%.
  • Puma Energy se desplomó 10,61%.
  • Axion Energy perdió casi 4%.
  • Dapsa cayó más de 10%.

YPF, en cambio, creció 1,79%.

La conclusión incómoda para el mileísmo es evidente: cuando el Estado intervino para contener precios, la gente cargó combustible. Cuando mandó “la libertad de mercado”, el consumo se hundió.

La crisis pega especialmente sobre la nafta súper, la opción más barata y popular, que cayó 1,63%, mientras el gasoil común se derrumbó casi un 10%.

Es decir: la gente ya no sólo consume menos. También empieza a bajar de categoría o directamente deja de cargar.

Y todo esto ocurre mientras Argentina alcanza otro récord insólito: la nafta local ya cuesta más cara que en Estados Unidos.

Sí, más cara que en uno de los mayores productores petroleros del planeta.

Según registros internacionales, el litro en Argentina ronda los 1,5 dólares, superando incluso valores estadounidenses y quedando muy por encima de países vecinos como Paraguay o Colombia.

El fenómeno expone una de las grandes contradicciones del modelo económico libertario: el dólar artificialmente planchado, combinado con inflación persistente, convirtió a la Argentina en uno de los países más caros del continente.

Y los combustibles son el espejo perfecto de esa distorsión.

El impacto ya se siente con fuerza en las provincias del Norte y en Córdoba, donde las ventas llegaron a caer entre 5% y 10%. El desplome refleja el deterioro del consumo, la recesión y la asfixia económica de millones de trabajadores que ya no pueden sostener gastos básicos.

Mientras tanto, las petroleras premium encuentran una pequeña ventaja en promociones y descuentos que acercan el precio de combustibles premium a los de la súper. Por eso incluso creció levemente el consumo de naftas de mayor calidad.

Una postal absurda de una economía completamente desordenada.

El Gobierno insiste en hablar de “recuperación”, “estabilidad” y “normalización macroeconómica”. Pero la realidad en la calle muestra otra cosa: menos consumo, menos movimiento y un bolsillo cada vez más vacío. Y cuando hasta cargar combustible se vuelve un problema cotidiano, el relato libertario empieza a quedarse sin nafta.