NARCOESCÁNDALO LLA: Villaverde se esconde en Diputados para no caer

03/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: La Libertad Avanza en otros tiempos, Lorena Villaverde sonreía junto a Bertie Benegas Lynch, Gabriel Bornorini, José Luis Espert y Martín Menem. Imagen: Archivo.
La sombra del narcoescándalo que derribó a José Luis Espert sigue expandiéndose sobre La Libertad Avanza como una mancha difícil de disimular. Ahora, la figura que quedó atrapada en el torbellino es la senadora electa por Río Negro, Lorena Villaverde, señalada como beneficiaria del financiamiento del narcotraficante Federico “Fred” Machado. Después de varios días de silencio y especulaciones, y con su desembarco en el Senado prácticamente bloqueado, Villaverde decidió retirar su renuncia a la banca de Diputados que ocupa hasta 2027. En otras palabras: eligió el refugio de los fueros.

El clima dentro del oficialismo se volvió espeso. El pliego de Villaverde aparece trabado por cuestionamientos de la oposición y de un sector del propio oficialismo, que no está dispuesto a cargar con el costo político de una legisladora rodeada de causas en Estados Unidos por tenencia de cocaína, antecedentes de prisión y vínculos orgánicos con Machado y su primo, Claudio “Lechuga” Ciccarelli, señalado como testaferro. Una figura indeseable para un gobierno que construyó su identidad sobre la narrativa de la pureza y el combate a “la casta”.

La decisión de Villaverde de quedarse en Diputados fue leída como un síntoma inequívoco: los hermanos Milei la dejaron caer. Hasta hace días, Javier Milei la sostenía a pesar de las tensiones internas, pero finalmente se inclinó por la presión de Karina Milei, quien desde antes de las elecciones exigía bajarla para evitar un escándalo asegurado. El movimiento deja a Villaverde en una encerrona: su ingreso al Senado está prácticamente clausurado y la única salida lógica es cederle el lugar a Enzo Fullone, el segundo de la lista rionegrina.

Un entramado político que se derrumba

Lo que para Villaverde prometía ser el paso más importante de su carrera se transformó en un laberinto político y judicial. La construcción territorial en la Patagonia, su perfil ascendente dentro del armado libertario y el respaldo presidencial terminaron licuados en medio de denuncias, expedientes cruzados, operaciones internas y una historia personal llena de zonas oscuras.

La implosión del caso expuso además la contradicción estructural de un espacio que llegó al poder prometiendo transparencia mientras acumulaba –en silencio– figuras con prontuarios rechazados incluso para los estándares más flexibles de la política local.

El curro de los pasajes

Las cosas se complicaron aún más cuando una investigación en el Congreso detectó más de una docena de pasajes aéreos emitidos desde la cuenta oficial del despacho de Villaverde en Diputados, utilizados por Claudio Ciccarelli. Los vuelos, registrados entre 2024 y 2025, incluyen rutas sin justificación parlamentaria entre Buenos Aires, Viedma, Neuquén, Córdoba, Trelew y Río Grande. Algunos figuran incluso como “misiones oficiales” sin respaldo documental.

La denuncia presentada por la senadora Silvia Sapag terminó por instalar la sospecha de un esquema sistemático de uso indebido de recursos públicos, no un simple error administrativo.

Con ese combo –pasajes sospechosos, antecedentes judiciales, vínculos con un narco detenido en Texas– el oficialismo tomó distancia y decidió devolver el diploma de Villaverde a la comisión de Asuntos Constitucionales. Fue el gesto más claro de que no había forma de sostener su jura.

La causa que nunca murió

El golpe político más contundente llegó desde Florida. Documentos oficiales de la Justicia Federal estadounidense confirman que Villaverde fue detenida en 2002 y procesada por integrar una red de distribución de cocaína. Fue condenada en un juicio luego anulado, logró esperar el nuevo proceso en libertad y desapareció sin cumplir las condiciones impuestas. En 2003 se emitió una orden de arresto que nunca se ejecutó porque Villaverde ya había vuelto al país.

Los cargos recién fueron retirados en 2017, no por inocencia, sino por prescripción. La información nunca figuró en su biografía política.

La interna libertaria, al rojo vivo

La tensión explotó cuando, en la sesión preparatoria del Senado, las impugnaciones parecían encaminadas a debatirse en el recinto. Pero en un giro abrupto, el oficialismo sacó el diploma de Villaverde del temario. Señal inequívoca de pérdida de respaldo interno.

La Rosada, mientras tanto, intentaba negociar una salida ordenada. Pero Villaverde endureció su postura: no renuncia a Diputados, no renuncia al Senado y apuesta a blindarse con fueros ante un posible proceso judicial por uso irregular de pasajes, financiamiento ilícito de campaña y sus vínculos con Machado y Ciccarelli. A eso se suma una investigación reciente por un préstamo irregular del Banco Nación para construir una casa de 225 millones de pesos en Neuquén.

Un caso que recién empieza

El affaire Villaverde abrió preguntas demasiado incómodas para un gobierno que predica transparencia:

  • ¿Quién controla el origen del financiamiento de las campañas?

  • ¿Quién revisa los antecedentes penales internacionales de sus candidatos?

  • ¿Hasta dónde está dispuesto el oficialismo a tolerar escándalos dentro de su propia tropa?

Hoy, el oficialismo enfrenta un dilema: forzar su jura en el Senado –con el rechazo de aliados y opositores– o aceptar la caída definitiva de una legisladora que se volvió políticamente tóxica.

Villaverde, mientras tanto, eligió atrincherarse. Y esa decisión amenaza con prolongar una crisis que ya dejó expuestas las fisuras más profundas de La Libertad Avanza.

Con información de Página/12.