El video, difundido en redes sociales, funcionó como una arenga puertas adentro del partido amarillo y, al mismo tiempo, como un mensaje hacia la Casa Rosada. Con imágenes de gobernadores, intendentes y referentes del PRO, Macri buscó reafirmar identidad propia y recordar que el espacio sigue de pie, aun como socio incómodo del Gobierno libertario.
“La política no es sólo ganar elecciones; es transformar la vida de la gente”, dice la voz en off del ex presidente, en una frase que muchos leyeron como un tiro por elevación a Milei y su lógica de confrontación permanente. El mensaje fue claro: gobernar no es solo shock, motosierra y redes sociales.
Macri destacó que “en cada provincia y ciudad donde gobernamos, las cosas cambian”, y puso en valor la gestión cotidiana, el contacto con la gente y la resolución de problemas reales. El video mostró a Jorge Macri, Ignacio Torres, Soledad Martínez, María Eugenia Vidal y otros dirigentes, en una postal pensada para mostrar músculo político y territorial.
También hubo lugar para el pase de facturas. “Este año tuvo momentos difíciles que nos obligaron a pensar, revisar y aprender”, dijo Macri, antes de remarcar que los cambios profundos no se construyen sin conflictos. Traducción política: el PRO no está dispuesto a ser furgón de cola del mileísmo.
“Seguimos del lado del cambio, de la libertad y de quienes sueñan con un país mejor”, afirmó el ex mandatario, en una apropiación deliberada de conceptos que hoy Milei intenta monopolizar. El mensaje cerró con un llamado a la unidad interna y a mirar hacia adelante, pero sin resignar protagonismo.
El trasfondo es inocultable. La tensión entre el PRO y La Libertad Avanza se profundizó tras el desplante del oficialismo en la Auditoría General de la Nación, donde el candidato amarillo Jorge Triaca quedó afuera. La respuesta no tardó: el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, ya impulsó una presentación cuestionando la legalidad del procedimiento.
Mientras Milei gobierna con puentes dinamitados, Macri mueve fichas y recuerda que el PRO sigue vivo, organizado y dispuesto a dar pelea. Sin nombrarlo, el mensaje fue directo: el socio no se somete… y tampoco se quiebra.