16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Prófugos de la comisaría. Imagen: Web.
Una comisaría provincial, tres detenidos fugados, una ciudad en vilo y una policía que corre contra reloj: así se vive la inseguridad desbordada en el norte salteño.
Lo que parecía una noche más en San Ramón de la Nueva Orán terminó convertido en otro bochorno para la seguridad provincial: tras una fuga que expuso fallas graves en la Comisaría Primera, la Policía de Salta recapturó a uno de los tres prófugos, pero dos hombres peligrosos aún siguen sueltos, provocando alarma entre los vecinos y el crimen organizado regional.
La fuga se registró el domingo por la madrugada cuando tres detenidos lograron evadirse de la Comisaría Primera de Orán, según confirmó la fuerza provincial. Los evadidos fueron identificados como Ernesto Damián Miranda (31), Jorge Nelson Bizama (31) y Luis Ángel Vizcarra (46).
Anoche, personal del operativo coordinado por la Policía de Salta logró recapturar a Miranda, quien fue localizado cerca de las 20 horas en un sector urbano de la ciudad tras un intenso rastrillaje desplegado por el Distrito de Prevención 2 y equipos investigativos que trabajan sin pausa desde la madrugada.
Una fuga que desnuda grietas en la seguridad
La evasión, que desató un operativo cerrojo con presencia policial en toda la zona, expuso nuevamente las falencias de seguridad en dependencias judiciales y comisarías del norte argentino, donde la sobrepoblación, la precariedad edilicia y la falta de protocolos adecuados siguen dando ventajas a quienes custodian delincuentes de distinta peligrosidad.
Hasta el cierre de esta edición, Bizama y Vizcarra permanecen prófugos, lo que mantiene a la ciudad y a las fuerzas de seguridad en estado de alerta máxima. La Fiscalía Penal 1 de Orán y el Cuerpo de Investigadores Fiscales del Ministerio Público Fiscal siguen al frente de la investigación, coordinando patrullajes y consultas a la comunidad para intentar fechar sus movimientos o posibles escondites.
En comunicación con la prensa, efectivos solicitaron que cualquier dato que pueda aportar a la búsqueda sea informado de inmediato al Sistema de Emergencias 911 o a la dependencia policial más cercana, aunque admitieron que la vasta geografía, las zonas rurales y la cercanía con la frontera complica el seguimiento.
Los evadidos: perfiles y peligrosidad
Aunque no todos los detalles de sus causas están claros, fuentes judiciales indicaron que Bizama, Miranda y Vizcarra estaban alojados en la Comisaría Primera cuando, por razones que ahora se investigan, lograron abrir un hueco y escapar hacia un baldío cercano, según otras versiones preliminares de la fuga.
La recaptura de Miranda representa apenas una victoria parcial para las fuerzas salteñas, en un contexto donde las fugas carcelarias y de comisarías ya pasaron de ser una excepción a una constante espina en la gestión de seguridad pública local, que además debe lidiar con delito común e incursiones del narcotráfico en una estratégica ruta de paso entre Argentina y Bolivia. (nota: la vinculación con narcocriminalidad en la zona ha sido foco de investigaciones del Ministerio Público Fiscal de Salta por crímenes complejos en Orán y su región fronteriza; ver informes provinciales de la Unidad Especial GAP Orán).
Una ciudad en vilo
La noticia de que todavía hay dos prófugos sueltos disparó la alerta entre vecinos, comerciantes y escuelas de la zona. En los últimos años, Orán viene sufriendo un aumento de actos delictivos, asaltos y violencia asociada al delito organizado, un caldo de cultivo que alimenta la desconfianza ciudadana y la presión sobre las autoridades provinciales para reforzar la seguridad. (hechos policiales recientes muestran diversos operativos y detenciones vinculadas a delitos con pedidos de captura en Orán, aunque no directamente relacionados con esta fuga específica).
La imagen de un detenido recapturado contrasta con la incertidumbre de los dos evadidos que aún no fueron ubicados. La policía promete rastrillar cada barrio, cada zona rural y cada posible refugio. La justicia quiere respuestas. Y los oranenses, por ahora, quieren resultados.
Mientras tanto, el reloj de la inseguridad sigue corriendo. Dos prófugos en libertad significan calles bajo amenaza, una comunidad en alerta y una fuga que aún no terminó.







