OTRA FALLA EL GOBIERNO: Inflación de abril 2,6%

15/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei festeja, pero la inflación sigue devorando salarios: abril cerró en 2,6% y las tarifas detonaron los bolsillos. Imagen: Ilustrativa. Web.
El Gobierno de Javier Milei salió desesperadamente a celebrar el dato de inflación de abril, pero detrás del relato oficial la realidad golpea cada vez más fuerte a millones de argentinos. Aunque el IPC marcó un 2,6% y mostró una leve desaceleración respecto del pico explosivo de marzo, la economía sigue caminando sobre una bomba de tiempo: los servicios, las tarifas, el transporte y los alquileres no paran de subir y ya pulverizan los ingresos de la clase media y los trabajadores.

El dato difundido por el INDEC dejó al descubierto una situación incómoda para la Casa Rosada. Porque aunque el oficialismo intenta instalar la idea de una “inflación controlada”, el acumulado de 2026 ya alcanzó el 12,4%, superando incluso la proyección que el propio Gobierno había prometido para todo el año en el Presupuesto.

Sí, en apenas cuatro meses la inflación ya se comió la meta oficial.

Y mientras los funcionarios libertarios intentan vender optimismo, la calle cuenta otra historia: viajar cuesta más, alquilar es una pesadilla, las boletas de luz explotan y sostener gastos básicos se volvió un lujo para millones de familias.

La desaceleración del índice general llegó después de diez meses consecutivos de subas crecientes. Pero lejos de ser una victoria contundente, el número dejó en evidencia una economía donde los aumentos siguen completamente fuera de control en sectores clave.

El principal golpe volvió a llegar desde el bolsillo cotidiano.

El rubro Transporte encabezó los aumentos con un brutal 4,4%, impulsado por nuevas subas en combustibles y tarifas. Detrás apareció Educación con 4,2%, mientras Comunicación trepó 4,1%. Pero el dato más sensible volvió a ser Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que subió 3,5% y sigue asfixiando a millones de hogares tras los tarifazos impulsados por el plan de ajuste libertario.

El propio informe oficial reconoció que los precios regulados subieron 4,7%, muy por encima del promedio general, principalmente por el impacto del transporte y la electricidad.

La escena económica empieza a mostrar una contradicción cada vez más evidente: la inflación baja lentamente en algunos productos, pero los servicios esenciales explotan sin freno y destruyen el poder adquisitivo.

El Gobierno intenta sostener su discurso apoyándose en la desaceleración de alimentos, que aumentaron 1,5%. Pero incluso ese dato esconde una trampa peligrosa: aunque los supermercados desaceleraron parcialmente las remarcaciones, las familias ahora destinan una parte gigantesca de sus ingresos al pago de alquileres, tarifas, transporte y servicios.

En otras palabras: la comida dejó de ser el único drama porque ahora todo aumenta.

La situación es especialmente crítica en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde los alquileres y las boletas de servicios se transformaron en una verdadera pesadilla social. La liberalización del mercado inmobiliario, sumada a los aumentos de electricidad y combustibles, generó una presión feroz sobre la economía doméstica.

Mientras tanto, la famosa “inflación núcleo”, que mide la tendencia más persistente de los precios y excluye regulados y estacionales, se mantuvo en 2,3%. Eso significa que el problema estructural sigue completamente vivo y que la economía continúa atrapada en una inercia inflacionaria muy difícil de desactivar.

En la práctica, el Gobierno enfrenta un dilema explosivo: necesita seguir ajustando tarifas y reduciendo subsidios para sostener su plan fiscal, pero cada nuevo aumento golpea directamente sobre el humor social y acelera el desgaste político de Milei.

El problema ya no es solamente económico.

La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el enojo creciente de la clase media empiezan a convertirse en un problema político de enormes dimensiones para un Gobierno que prometió una rápida estabilización y todavía no logra mostrar alivio concreto en la vida cotidiana.

Puertas adentro del oficialismo crece la preocupación. Aunque el Gobierno insiste en mostrar la desaceleración como un éxito, las consultoras privadas y bancos ya advierten que mayo podría volver a mostrar tensiones inflacionarias por nuevos aumentos de tarifas, combustibles y servicios regulados.

La inflación aflojó apenas un poco el acelerador.

Pero el ajuste sigue pasando factura.

Y la paciencia social empieza a agotarse.