21/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La Eurocámara le mete freno a 25 años de negociaciones: e en crisis y rumbo a la justicia. Parlamento europeo. Imagen: Web.
En una votación tan apretada como inesperada —334 contra 324 votos, con 11 abstenciones— el Parlamento Europeo decidió paralizar la ratificación del histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, remitido ahora al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para revisar si cumple con el derecho comunitario. En los hechos, la decisión actúa como un cortocircuito institucional que congela un pacto que demoró un cuarto de siglo en negociarse.
Lo que había sido celebrado como un paso fundamental para construir una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta —abarcaría un mercado de más de 700 millones de personas y eliminaría más del 90% de los aranceles entre bloques— quedó en manos de jueces y procedimientos que podrían extenderse por hasta dos años, según expertos en derecho europeo.
El giro se produce apenas días después de la firma oficial del tratado, que había sido presentada con bombos y platillos por líderes europeos y sudamericanos como una respuesta estratégica frente a tensiones globales y barreras comerciales, incluida la presión arancelaria desde Estados Unidos.
En el seno de la Eurocámara confluyeron prejuicios económicos, estrategias políticas y resistencias internas: agroindustriales y sectores rurales europeos, principalmente franceses, vienen protestando contra lo que consideran una amenaza a sus economías locales; y varios legisladores manifestaron dudas sobre la compatibilidad del pacto con normas ambientales y de salud pública vigentes en la UE.
El resultado no solo pone en evidencia las fracturas internas de la política europea, sino que también deja al descubierto la vulnerabilidad de acuerdos gigantescos frente a mecanismos burocráticos y judiciales que pueden detenerlos en seco justo cuando parecían entrar en vigor.
Mientras tanto, en Sudamérica, el impacto del frenazo se interpreta como un golpe a las expectativas de apertura económica y exportaciones ampliadas, con líderes del Mercosur frente a la incertidumbre de qué pasará con un proyecto que llevaba 25 años en negociación y que ahora corre el riesgo de transformarse en un símbolo de frustración regional.







