24/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El paro de controladores aéreos deja a miles sin vuelo y desnuda la crisis del transporte argentino. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta.
El sistema de navegación aérea argentino está al borde del colapso. La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), sindicato que representa a los controladores aéreos del país, anunció una nueva serie de medidas de fuerza que desde el jueves 26 de febrero hasta el lunes 2 de marzo afectarán de forma directa la operación de vuelos en todos los aeropuertos de la Argentina en momentos de alta demanda turística y de regreso escolar.
El conflicto, que tiene como telón de fondo meses de negociación fallida con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) por salarios que los trabajadores califican de “insuficientes” y condiciones laborales degradadas, estalló tras el vencimiento de la conciliación obligatoria sin respuesta satisfactoria de la parte estatal.
Vuelos en vilo: un cronograma que pinta al caos
Según el cronograma difundido por ATEPSA, las franjas horarias de paro serán:
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Jueves 26 de febrero: de 15:00 a 18:00, paralización de toda la aviación.
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Viernes 27 de febrero: de 19:00 a 22:00, nuevamente afecta a todos los vuelos.
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Sábado 28 de febrero: de 13:00 a 16:00, impacto en aviación general y vuelos no regulares.
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Domingo 1° de marzo: de 09:00 a 12:00, golpe a la aviación comercial regular de cabotaje.
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Lunes 2 de marzo: de 05:00 a 08:00, otro tramo de parálisis total.
Durante estas ventanas, no se autorizarán despegues, no se recibirán ni transmitirán planes de vuelo, lo que en la práctica dejará a miles de pasajeros en tierra o en aeropuertos con demoras y cancelaciones.
Un conflicto que ya golpeó antes
Este nuevo episodio ocurre en un contexto donde aunque fue decretada la conciliación obligatoria en diciembre pasado —lo que había impedido paros en plena temporada alta de fiestas— el problema de fondo no se resolvió y el sector volvió a la carga.
Los efectos de paros anteriores no son un misterio: estudios independientes demostraron que en protestas pasadas más de 70 vuelos fueron cancelados en una sola jornada, afectando a más de 10.500 pasajeros, y en otra jornada posterior decenas de vuelos más tuvieron que reprogramarse, dejando a familias enteras varadas o perdiendo conexiones en el extranjero.
¿Qué está en juego?
Los controladores reclaman que la Empresa Argentina de Navegación Aérea, bajo la órbita del Estado, no cumple con lo pactado en el Convenio Colectivo de Trabajo, mientras que las autoridades han argumentado que los servicios de navegación aérea son esenciales y que cualquier medida de fuerza “debe notificarse con antelación y limitar su alcance”.
Pero en la vida real, la parálisis de despegues en plena temporada de vacaciones y retorno escolar puede transformarse en un desastre logístico: miles de pasajeros afrontarán demoras interminables, cancelaciones sorpresivas y un embudo de caos en cada aeropuerto principal del país.
Esta escalada no solo repercute en viajeros argentinos y turistas extranjeros, sino que además pone al desnudo un problema estructural del transporte aéreo nacional y expone la incapacidad de las partes para cerrar un acuerdo antes de que la crisis impacte de lleno en la sociedad.







