13/04/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Ilustrativa. Web.
El ajuste ya no es una consigna: es una amenaza directa sobre la salud de millones de jubilados. Los médicos de cabecera del PAMI iniciaron un paro de 72 horas en rechazo a una resolución del gobierno de Javier Milei que redefine el sistema de pagos y pulveriza sus ingresos. La cifra que encendió la mecha: 2.100 pesos por afiliado.
Detrás del número, una ecuación imposible. Profesionales que hasta ahora percibían alrededor de 1.600.000 pesos mensuales pasarían a cobrar la mitad. Sí, la mitad. Un recorte brutal que, según denuncian, vuelve inviable sostener consultorios, pagar alquileres, cubrir costos básicos y garantizar atención de calidad.
La medida, formalizada en una resolución reciente, elimina el sistema mixto que combinaba pagos por paciente y por consulta. Ahora todo queda reducido a una cápita fija. Traducido al terreno real: más pacientes, más consultas, más trabajo… pero con el mismo ingreso congelado en un monto que no alcanza.
Desde la APPAMIA no dudaron en calificar la decisión como un recorte encubierto. Denuncian que, bajo el discurso de “ordenar el sistema”, el Gobierno elimina incentivos, borra la consulta presencial como fuente de ingreso y carga más prestaciones dentro de un pago fijo. El resultado es una tormenta perfecta: más exigencias, menos plata y un sistema que cruje.
El conflicto no es solo salarial. Es estructural. Con una deuda que supera los 500.000 millones de pesos con prestadores, el PAMI ya venía funcionando al límite. Ahora, la nueva política empuja a los médicos a un punto de quiebre. “Sin retribuciones dignas, no hay salud de calidad”, advirtieron.
Durante el paro, aseguran, se garantizarán urgencias. Pero el mensaje es claro: el sistema está en riesgo. Si los médicos no pueden sostener su actividad, la cadena se rompe y los primeros en sufrirlo son los jubilados, los mismos que dependen exclusivamente de esta cobertura.
El delegado Atilio Rossi fue más directo: habló de “humillación y degradación” del trabajo médico. Y explicó la trampa del nuevo esquema: un profesional puede atender varias veces a un mismo paciente en el mes y, sin embargo, cobrar apenas 2.100 pesos por esa persona. Una lógica que reduce la medicina a una cuenta que no cierra.
El reclamo de los profesionales es concreto: una cápita de al menos 6.500 pesos para sostener el sistema. Mientras tanto, evalúan medidas judiciales y advierten que la crisis recién empieza.
En el medio, quedan los jubilados. Otra vez. Con menos médicos, menos recursos y un sistema que se ajusta hasta el límite. Porque cuando el recorte llega a la salud, el costo ya no se mide en números: se mide en atención perdida. Y en vidas.







