21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Estadio Padre Ernesto Martearena. Imagen: Web.
La pasión por el fútbol alcanzó en Salta un nivel que parecía reservado para los grandes clásicos: las entradas para el partido de Boca Juniors en el Estadio Padre Ernesto Martearena se agotaron en cuestión de minutos, desatando un fenómeno de fervor popular pocas veces visto en la ciudad. La demanda superó con facilidad cualquier cálculo organizativo y dejó a miles de hinchas sin ticket, expectantes y formando largas filas desde temprano en busca de alguna chance de conseguir localidad.
La preventa online fue una ráfaga: apenas habilitada la compra, los tickets desaparecieron casi de inmediato, evidenciando una fiebre que trascendió la logística y entró en la pura devoción. El impacto fue tan fuerte que muchos compradores se quedaron afuera antes de siquiera poder entrar al sistema de venta digital, un fenómeno similar al que se observa cuando giras multitudinarias o recitales internacionales agotan su disponibilidad a las pocas horas de salir a la venta.
La respuesta de la gente no se hizo esperar. Desde primeras horas de la mañana, aficionados empezaron a congregarse en las inmediaciones del estadio, armando filas que se estiraban por cuadras, con la ilusión de asegurarse una entrada en la venta presencial hasta agotar el remanente disponible. El clima alrededor del Martearena comenzó a tomar características de fiesta popular, con hinchas acampando, cantando y sosteniendo camisetas al ritmo de cánticos que recuerdan otros movimientos multitudinarios alrededor de eventos deportivos y culturales.
El fenómeno no es único de Salta. En distintos puntos del país y la región, eventos deportivos y musicales han registrado agotamientos fulgurantes de entradas: recitales de artistas populares, giras de grandes bandas y festivales folklóricos han visto cómo sus tickets se esfuman en cuestión de horas o días, obligando incluso a ampliar fechas o producir nuevas funciones.
Pero en el caso salteño, la mezcla de fútbol, identidad regional y fervor xeneize convirtió la jornada en un espectáculo en sí mismo. Las autoridades del estadio habilitaron una venta complementaria presencial para dar una última oportunidad a quienes quedaron sin localidad, un gesto que impulsó aún más las filas desde temprano bajo el sol.
La expectativa crece a medida que se acerca la fecha del partido, alimentada por un fenómeno que va más allá del simple interés deportivo: es un termómetro del fervor social, de una ciudad que se volcó de lleno a una cita que promete ser histórica.







