PATAGONIA EN LLAMAS: El fuego volvió a Epuyén

14/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Patagonia en llamas: el fuego volvió a Epuyén, el viento manda y la tragedia no da respiro. Imagen: Web.
La emergencia ígnea en Chubut volvió a encender todas las alarmas. Cuando parecía que el infierno empezaba a ceder, el fuego se reavivó en las laderas del Lago Epuyén y el viento volvió a hacer de las suyas, complicando al extremo el trabajo de los brigadistas y manteniendo en vilo a toda la región cordillerana.

Con más de 12.000 hectáreas ya reducidas a cenizas, el escenario es crítico. Más de 300 brigadistas, exhaustos tras ocho días de combate ininterrumpido, intentan frenar el avance de las llamas en una zona de difícil acceso, donde llegar implica cruzar el lago en gomones y caminar kilómetros cargando equipos pesados. Desde el aire, los aviones hidrantes trabajan sin descanso, recargando agua en el mismo lago mientras el fuego amenaza con volver a descontrolarse.

El Servicio Provincial de Manejo del Fuego informó que 22 de los 32 focos detectados en Chubut lograron ser extinguidos. Pero la reactivación en Epuyén dejó en claro que nada está ganado y que un cambio de viento puede volver a poner todo al borde del colapso.

El viento, el gran enemigo

Altas temperaturas, vegetación seca y ráfagas persistentes conforman una combinación letal. El fuego avanza en sectores donde los árboles centenarios arden como antorchas y cada hora es decisiva para evitar que el desastre se expanda hacia nuevas zonas pobladas.

Fogatas criminales y multas millonarias

En medio del drama, la irresponsabilidad humana sigue sumando capítulos indignantes. Guardaparques detectaron personas haciendo fuego en zonas absolutamente prohibidas, incluso en plena emergencia. En el Parque Nacional Lanín y en áreas sensibles del Nahuel Huapi, como Isla Victoria y las costas del río Limay, ya se aplicaron multas que van desde los 400 mil hasta los 6 millones de pesos, con sanciones que arrancan en los 2 millones en los casos más graves.

Las autoridades reiteraron la prohibición total de encender fogatas fuera de los campings habilitados y pidieron a turistas y guías que denuncien cualquier conducta que ponga en riesgo a la región.

“No quedó nada”

Mientras los números oficiales se acumulan, la tragedia tiene rostro humano. Coco y Charo, una pareja de adultos mayores de Epuyén, contaron cómo el fuego arrasó con sus tierras y su trabajo de toda la vida. Lograron salvar su casa gracias a brigadistas y voluntarios que, irónicamente, muchos de ellos ya habían perdido sus propias viviendas en incendios anteriores.

“Nos rodeó el fuego. Acá quedó este espacio verde, pero del resto no quedó nada”, relató Charo. Dedicados a la apicultura, perdieron casi todas sus colmenas y hoy sobreviven gracias a la solidaridad de los vecinos, que les acercan agua y comida mientras el viento sigue soplando y el peligro no se va.

Investigación judicial y daños estructurales

El fiscal Carlos Díaz Mayer confirmó que el foco principal se inició el 5 de enero, en un paraje aislado entre El Oso y Puerto Patriada, una zona no habilitada para fogatas. Las pericias detectaron gases de combustibles, por lo que se investiga la posible intencionalidad del incendio.

El desastre también golpeó la infraestructura: en Epuyén y Cholila hubo cortes de energía por daños en el tendido eléctrico, que requirieron el trabajo de 50 operarios para ser reparados.

Aunque el índice de peligro bajó de “muy extremo” a “alto”, la amenaza sigue latente. El fuego no se fue, el viento no afloja y la Patagonia sigue ardiendo, sostenida apenas por el esfuerzo de brigadistas que combaten un infierno que, una vez más, parece no tener fin.