17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Pichetto prende la alarma, “la importación de autos chinos destruye empleo y expone al Gobierno a incoherencias estratégicas”
El debate por la apertura a las importaciones de autos chinos se encendió con un cruce directo entre el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto y el ministro de Economía Luis Caputo, dejando al descubierto tensiones profundas sobre la conducción económica y la defensa del empleo industrial argentino.
En un contundente mensaje en redes sociales, Pichetto acusó al Gobierno de Javier Milei de implementar una política comercial que “destruye el trabajo argentino” al permitir la llegada de miles de vehículos eléctricos e híbridos desde China sin el freno de aranceles que proteja a la producción local. Para subrayar su crítica, el legislador recurrió a Donald Trump: “Trump tiene razón, hay que frenar a China”, señalando que la apertura importadora contradice el supuesto alineamiento estratégico con Estados Unidos y Occidente.
La polémica se disparó por la inminente llegada de un barco con miles de autos de la marca BYD —que, según la oposición, pondría en jaque la capacidad de la industria automotriz nacional de competir frente a fabricantes fuertemente subsidiados por el Estado chino. Pichetto advirtió que esta política implicaría una **“pérdida de dólares” para financiar importaciones que profundizan el deterioro del empleo y la balanza comercial”, y criticó la falta de coherencia del Gobierno entre discurso geopolítico y práctica económica.
La respuesta del Palacio de Hacienda no se hizo esperar. El ministro Caputo salió al cruce públicamente, defendiendo la medida y asegurando que la apertura de importaciones fue acordada con la propia industria automotriz y con límites anuales para evitar impactos desmedidos. Según el funcionario, la Argentina solo produce dos modelos de autos livianos en el país —Peugeot 2008 y Fiat Cronos— mientras que el grueso de la producción nacional se concentra en camionetas, de las cuales una amplia mayoría se exporta.
Caputo insistió en que la política de importación de vehículos electrificados no amenaza al sector productivo local y, por el contrario, puede fomentar la competencia y estimular inversiones en infraestructura eléctrica, además de ofrecer a los consumidores argentinos más opciones a precios más accesibles.
El choque entre Pichetto y el oficialismo por la importación de autos chinos expone una grieta más amplia en el enfoque económico de la administración, donde confluyen tensiones entre la defensa del empleo industrial y la apertura de mercados como respuesta a la falta de oferta interna y presiones por modernización tecnológica.







