1/4/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: El gobierno de Milei acorralado por la crisis económica y la crisis moral, ética y los innumerables casos de corrupción de sus funcionarios, pretende adelantar las elecciones calculando el fuerte desgaste político que ha recibido desde el inicio de su mandato. Imagen: Web.
El Gobierno analiza modificar el calendario electoral ante el temor de que la crisis económica y el desgaste político sigan profundizándose en los próximos meses.
En los pasillos de la Casa Rosada comenzó a circular una hipótesis que hasta hace poco parecía impensada: adelantar las elecciones. La idea aparece en medio de un clima de creciente preocupación dentro del gobierno de Javier Milei, donde algunos funcionarios ya admiten en privado que el deterioro económico y político podría agravarse si el calendario electoral se mantiene sin cambios.
La discusión todavía no es pública ni oficial, pero la posibilidad empezó a evaluarse ante el temor de que el escenario social y económico continúe deteriorándose con el paso de los meses. En ese contexto, el adelantamiento de los comicios aparece como una alternativa para evitar que la situación llegue a un punto todavía más crítico.
El análisis se da en un momento en el que distintos indicadores muestran un desgaste en la imagen del gobierno y un clima social cada vez más complejo. Diversas mediciones registran un aumento del rechazo a la gestión de Javier Milei y un malestar creciente vinculado con la situación económica y laboral.
Dentro del oficialismo el razonamiento es sencillo: si la situación económica no mejora en el corto plazo, el costo político podría ser mayor en el futuro. Por eso, algunos sectores del gobierno consideran que adelantar las elecciones permitiría enfrentar las urnas antes de que el desgaste sea aún más profundo.
El debate, sin embargo, está lejos de resolverse. La posibilidad de modificar el calendario electoral implicaría abrir una discusión política e institucional de gran magnitud, además de enfrentar la resistencia de la oposición y de distintos actores del sistema político.
Mientras tanto, en la Casa Rosada observan con atención el clima social y los movimientos del escenario político. En un contexto de incertidumbre económica y con señales de desgaste en la gestión, el adelantamiento electoral dejó de ser una especulación marginal y pasó a formar parte de las conversaciones internas del gobierno.







