18/10/2025.- Por Cabecita Negra.- Foto portada: Javier Milei en Lollapalooza, como un demonio. Imagen: Captura.
El ajuste, la entrega y el desprecio por el pueblo: razones de peso para decirle “NO” al proyecto libertario.
En un país golpeado por la inflación, los despidos y la pérdida de derechos, las próximas elecciones legislativas se convierten en mucho más que una cita electoral: son una oportunidad para frenar el avance de un modelo que ha demostrado su profunda hostilidad hacia el pueblo argentino. Javier Milei y sus candidatos pretenden consolidar en el Congreso un proyecto que no solo recorta el gasto público, sino que también erosiona los pilares del Estado y la soberanía nacional.
Desde su llegada al poder, el gobierno libertario impulsó un ajuste feroz que recayó sobre los trabajadores, niños, jubilados, salud, discapacitados, universidades, industria y pequeños productores. La eliminación de subsidios, el tarifazo energético y la reducción del gasto social han generado una escalada del costo de vida sin precedentes. Mientras tanto, las grandes empresas exportadoras y el sector financiero celebran con ganancias extraordinarias las medidas de desregulación y apertura indiscriminada de la economía.
Milei ha convertido la gestión pública en un experimento ideológico donde el Estado es visto como enemigo, y los derechos como privilegios. Los despidos masivos en la administración pública, el vaciamiento de programas educativos y sanitarios, y el desmantelamiento de políticas culturales muestran el verdadero rostro de un gobierno que gobierna para pocos. Su discurso de “libertad” encubre la libertad de mercado más salvaje, y la opresión del pueblo trabajador, incluyendo gran parte del sector productivo del país, donde los poderosos deciden y los débiles pagan las consecuencias.
No votar a Milei ni a sus candidatos no es una cuestión partidaria: es un acto de defensa nacional. Es decirle “basta”, «hasta aquí llegaste» con el desprecio por la ciencia, la persecución ideológica y el negacionismo histórico. Es frenar el avance de una política que convierte los derechos en mercancías y el futuro en un saldo contable.
En estas elecciones, el voto no solo define bancas: define si la Argentina sigue siendo una nación con justicia social o un experimento neoliberal que ya demostró su “fracaso”. Porque no se trata solo de votar: “se trata de defender la dignidad, de cuidar la patria y de ponerle un límite al poder de los que gobiernan contra su propio pueblo”.






