PRESUPUESTO 2026: La motosierra no frena y el futuro entra en liquidación

06/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei en campaña con motosierra en mano, cuando todavía era gracioso, ahora ya no. Imagen: Archivo.
La Argentina arranca 2026 con un presupuesto que no proyecta desarrollo: lo cancela. La Ley aprobada por el oficialismo en el Congreso consagra un ajuste permanente que no recorta “gastos superfluos”, sino las bases mismas del futuro: educación, ciencia y obra pública. No es eficiencia. Es amputación.

El plan de Javier Milei es claro y brutal: gastar cada vez menos, aunque eso implique un país sin escuelas fuertes, sin investigadores y sin infraestructura. La motosierra no distingue. Arrasa.

Obra pública: desaparición programada

Uno de los recortes más feroces se explica por la virtual eliminación de la obra pública, responsable de cerca de un cuarto del ajuste total. No hay eufemismos: rutas, puentes, cloacas, viviendas y energía pasan a ser prescindibles.

El mensaje al sector privado es contradictorio y cínico. Mientras el Gobierno predica inversiones, destruye la infraestructura básica que los propios empresarios exigen antes de poner un dólar. Menos obra pública hoy es menos inversión mañana. Pero eso no entra en la planilla del Excel libertario.

Educación y ciencia: el futuro en saldo

El golpe más simbólico y devastador cae sobre la educación y la ciencia. En 2026, las partidas educativas apenas alcanzarán el 0,8% del PBI, el nivel más bajo de los últimos 20 años. La inversión en ciencia y tecnología terminará el año con una pérdida de más del 40% en términos reales respecto de 2023.

Es una renuncia explícita al desarrollo. Un país que deja de formar y de investigar es un país que se resigna a exportar materias primas y a importar conocimiento.

Los números del derrumbe

Los datos del Instituto Argentina Grande son lapidarios y no admiten relato:

  • Educación y cultura: –7% en 2025 respecto de 2024 y –47% respecto de 2023.

  • Ciencia y técnica: –18% frente a 2024 y –44% frente a 2023.

  • Agua y alcantarillado (obra pública): –70% frente a 2024 y –92% frente a 2023.

No es ajuste gradual. Es demolición.

Derogar leyes, borrar pisos, profundizar la caída

Como si no alcanzara, el Gobierno avanzó en la derogación de las leyes que fijaban pisos mínimos de inversión en educación y ciencia. En los hechos, Milei legaliza lo que ya venía haciendo: gastar cada vez menos y sin límites.

Aunque algunas ONG señalan una leve recomposición nominal en educación para 2026, el dato real es otro: después de perder casi la mitad del presupuesto, un rebote del 4% u 8% no alcanza ni para cubrir el daño. La inversión educativa seguirá por debajo del 1% del PBI, muy lejos del 6% que establece la Ley de Educación Nacional, hoy directamente borrada del mapa.

Provincias ahogadas y salarios en caída

El 75% del gasto educativo depende de las provincias, hoy financieramente asfixiadas. La evolución de los salarios docentes —el mejor indicador disponible— muestra que la inversión provincial también se desplomó desde 2023. El ajuste baja en cascada y pega donde más duele.

Un presupuesto sin país

El Presupuesto 2026 no es un error técnico. Es una definición política. Milei elige un Estado chico para controlar y grande para ajustar. Un país sin obra pública, sin ciencia y con educación de subsistencia.

No hay crecimiento sin inversión. No hay libertad sin oportunidades. Y no hay futuro cuando el presupuesto lo declara prescindible.

La motosierra sigue. El futuro, no.