PRESUPUESTO MILEI: El ajuste ahora va por la educación

24/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Bloque Justicialista en el Senado, defendiendo la Educación. 

Mientras el Gobierno se prepara para aprobar el Presupuesto 2026 a fuerza de votos alineados y disciplina política, en el Senado se libra una batalla clave: el intento oficial de dinamitar el financiamiento educativo. El artículo 30 del proyecto es el corazón del ajuste y el peronismo lo señala sin rodeos: recortar educación, ciencia y técnica es una decisión política, no una fatalidad económica.

En la Casa Rosada están confiados. Demasiado. Creen tener los números cerrados para sancionar el Presupuesto sin cambios, tal como salió de Diputados, después de resignarse a bajar el polémico Capítulo XI. Pero lo que no pudieron esconder es el verdadero objetivo del plan Milei: licuar por ley la inversión educativa, eliminando el piso histórico del 6% del PBI y vaciando las escuelas técnicas y el sistema científico.

El peronismo empezó a mover fichas para bloquear el artículo 30, una cláusula que borra de un plumazo décadas de consenso democrático. Apunta a derogar la obligación legal de invertir en educación, desfinancia la educación técnica y arrasa con la ley de financiamiento de la ciencia y la tecnología. No es un ajuste más: es un retroceso estructural.

Durante el debate en Diputados, el tema quedó tapado por la pelea por discapacidad y universidades. Ahora vuelve al centro de la escena. Desde Ctera lo dijeron sin rodeos: “Basta de desfinanciar el sistema educativo y de destruir la escuela pública”. El mensaje es claro: el modelo Milei no quiere formar trabajadores calificados, quiere mano de obra barata y descartable.

Los números son demoledores. El Fondo Nacional de Educación Técnico Profesional sufrirá en 2026 un recorte histórico del 93% respecto de 2023. No es motosierra: es demolición. La Función Educación y Cultura cae un 47,3% real, mientras que el presupuesto universitario se desploma casi un 34%. Todo en un país que dice querer “crecer”.

“La industria genera 2,6 millones de empleos y eso se sostiene con educación técnica”, recordó Jorge Capitanich. Pero en el país de Milei, la formación molesta. La educación técnica, creada para articular escuela, producción y trabajo, fue cumplida por todos los gobiernos salvo dos: el de Macri y el actual. Casualidad, no parece.

El ajuste no es solo presupuestario: también es ilegal. Constitucionalistas advierten que el artículo 30 viola el principio de no regresividad de derechos. En criollo: el Estado no puede retroceder en derechos educativos ya garantizados. Pero al Gobierno poco le importa la Constitución cuando choca con su dogma.

El peronismo necesita 37 votos para frenar el artículo. Tiene 28 propios y busca sumar radicales y provinciales. La Casa Rosada y Patricia Bullrich trabajan en paralelo para romper el bloque opositor y evitar otra derrota parlamentaria. La educación se negocia como una ficha más.

Si el artículo cae, el Presupuesto vuelve a Diputados. Si pasa, Milei habrá dejado su marca más profunda: un país con menos escuelas técnicas, menos ciencia y menos futuro.

La discusión es simple, aunque intenten esconderla en tecnicismos:
o se invierte en educación
o se consolida un modelo de exclusión permanente.

El viernes, el Senado decide si frena el ajuste… o si le firma el acta de defunción a la educación pública.