PRESUPUESTO SÍ, CRUELDAD NO

18/12/2025.- Salta al Instante.- Por Jesús Castillo.- Foto portada: A Milei se le aguó el festejo, el ajuste pasó, pero la motosierra se trabó con la Universidad y la Discapacidad. Milei. Imagen: AFP. 
El Gobierno de Javier Milei consiguió lo que vino a buscar a Diputados: la media sanción del Presupuesto 2026, una hoja de ruta del ajuste perpetuo, diseñada para cuidar a los de arriba y descargar el costo sobre los de siempre. Pero cuando el oficialismo ya descorchaba el champagne libertario, la realidad parlamentaria le dio un baldazo de agua fría: la oposición volteó el corazón más cruel del proyecto.

El capítulo 11, donde el Ejecutivo pretendía derogar el Financiamiento Universitario y la Emergencia en Discapacidad, fue rechazado de manera contundente. No hubo motosierra que alcanzara. No hubo rosca que alcanzara. No hubo promesa que alcanzara.

Tras una sesión maratónica que empezó de tarde y terminó de madrugada, ni el desfile de concesiones de Lule Menem y Diego Santilli, ni el reparto discrecional de ATN, ni las presiones a gobernadores aliados lograron blindar el plan. El resultado fue lapidario: 123 votos en contra contra apenas 117 a favor. Tercera derrota en seis meses para el Gobierno en su cruzada contra la universidad pública y las personas con discapacidad.

El mensaje del Congreso fue claro: hay líneas que no se cruzan. O al menos, no tan fácil.

Envalentonado por el triunfo electoral de octubre, Milei creyó que era el momento de acelerar la motosierra y borrar de un plumazo leyes que el propio Congreso ya había sancionado, que el Presidente vetó y que ambas Cámaras ratificaron con mayorías agravadas. Pero el cálculo falló. Diputados que hasta ayer eran aliados se dieron vuelta sin disimulo. Tucumanos, salteños y hasta una diputada catamarqueña le soltaron la mano al Gobierno cuando el ajuste empezó a mostrar el rostro más descarnado.

La desesperación oficial llegó al punto de intentar una maniobra de último momento: colar en el presupuesto la coparticipación para la Ciudad de Buenos Aires y un refuerzo millonario para el Poder Judicial. Un intento burdo de condicionar a jueces y evitar futuras judicializaciones. “Son unos chantas”, disparó sin rodeos Germán Martínez, poniendo en palabras lo que muchos pensaban.

No fue el único. Desde la oposición denunciaron extorsiones, negociaciones opacas y amenazas veladas. “Quisieron jugar sucio y les salió mal”, celebró Cecilia Moreau, sintetizando el clima de una votación que dejó al oficialismo golpeado y expuesto.

El rechazo al capítulo 11 no sólo salvó el financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad. También frenó la eliminación de las actualizaciones automáticas de la AUH y de las asignaciones familiares, otro de los blancos favoritos del ajuste libertario. Todo lo que el Gobierno quería borrar quedó en pie. Todo lo que prometió a cambio, cayó con el capítulo entero.

Hasta el PRO terminó pagando el costo. Con la derrota, se evaporó el compromiso de saldar la deuda de coparticipación con CABA, una moneda de cambio que había circulado fuerte en los pasillos del Congreso.

Milei logró la media sanción de un presupuesto que profundiza la desigualdad, pero fracasó en su intento de pasar la motosierra por derechos sensibles. El festejo duró poco. La política, esa que el Presidente desprecia pero necesita, volvió a recordarle que no todo se puede ajustar. Y que, a veces, la motosierra también se queda sin nafta.

Así fue la votación del Capítulo 11, diputado por diputado