10/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Río Juramento. Imagen: Web.
La provincia de Salta vive hoy un fenómeno que despierta alivio, pero también preocupación: los niveles del Río Juramento han mostrado una bajante significativa luego de días de caudal elevado, un descenso que autoridades y pobladores valoran como un respiro tras semanas de incertidumbre sobre posibles desbordes y riesgos para comunidades ribereñas. La información fue confirmada hoy por la Municipalidad de Joaquín V. González, que informó que —con base en los **datos oficiales hidrográficos— se redujo el caudal erogado desde el Dique El Tunal, dejando el desembalse en torno a 180 metros cúbicos por segundo.
La medida y la evolución del cauce del **Juramento —que forma parte del gran sistema fluvial conocido como Río Salado del Norte— obedecen a controles que buscan balancear el flujo de agua desde los embalses hacia los tramos medios y bajos del curso fluvial, reduciendo la presión sobre zonas susceptibles a inundaciones. El Embalse El Tunal —ubicado en el departamento Metán— funciona como regulador estacional de los aportes hídricos que bajan desde el sistema de presas que incluye también al complejo de Cabra Corral, cuyo rol es mitigar fluctuaciones bruscas de caudal hacia el Juramento y el resto de la cuenca.
La baja del río genera alivio porque disminuye el riesgo inmediato de desbordes, especialmente en un verano que ha estado marcado por lluvias intermitentes en la región y por la atención permanente de las autoridades provinciales y municipales para evitar daños en poblaciones ribereñas. Pese a esta tendencia a la bajante, el llamado de las autoridades locales continúa siendo precaución máxima: se mantiene vigente la prohibición de ingresar a zonas ribereñas, cruzar el río a nado, pescar o transitar caminos vecinales cercanos al cauce, por el peligro latente que puede surgir con variaciones súbitas del nivel del agua.
El Río Juramento, conocido también históricamente como parte del Río Salado del Norte, nace en las estribaciones andinas de la provincia y constituye un recurso vital para comunidades, agricultura y actividades productivas en el norte argentino. Su comportamiento hídrico es monitoreado con atención por el Organismo de cuenca y entes técnicos, que advierten que las oscilaciones de caudal —ya sea por crecidas repentinas tras lluvias intensas o por bajantes prolongadas— reflejan las variaciones climáticas y la gestión del sistema de embalses que conforman la cuenca.
El alivio por la bajante del Juramento no oculta, sin embargo, un panorama más complejo: permanece la vulnerabilidad frente a cambios bruscos en patrones de lluvia en la región del NOA, la necesidad de mayores inversiones en infraestructura hidráulica y sistemas de alerta temprana, y la importancia de políticas públicas que integren gestión hídrica, protección de las poblaciones rurales y sostenibilidad ambiental, en un contexto que ya ha puesto a prueba la capacidad de respuesta comunitaria y estatal en otros cursos de agua como el Río Bermejo y el Pilcomayo.
Mientras tanto, en Salta y municipios ribereños sigue vigente la exhortación oficial a la prudencia ciudadana y el respeto estricto de las medidas de seguridad, hasta tanto no exista certeza de estabilización duradera del nivel del río.







