19/02/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng.- Foto portada: Marcha contra la Reforma Laboral. Imagen: Web.
Mientras el gobierno de Javier Milei apura en Diputados la contrarreforma laboral que apunta a pulverizar derechos históricos, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, salió a escena con declaraciones calculadas, intentando despegarse de un artículo particularmente escandaloso sin romper el acuerdo político que garantiza que la ley pase. “Ningún trabajador elige cuándo tener un accidente”, dijo horas antes del debate, en referencia al artículo 44, que restringe el pago del salario en casos de enfermedad o accidentes ocurridos fuera del horario laboral. La frase suena sensible. El problema es que hace apenas una semana su propia senadora nacional, Flavia Royón, votó a favor del paquete que contiene esa misma disposición.
La maniobra no es ingenua. Es parte de un entendimiento entre gobernadores y el bloque libertario para remover el artículo más impresentable, salvar la fachada y dejar intacto el núcleo duro de la reforma. Un retoque cosmético para que el programa de flexibilización avance sin obstáculos. En esa ingeniería parlamentaria, los diputados de Innovación Federal aparecen como garantes del oficialismo. Sin ellos, la aritmética se complica. Con ellos, la Casa Rosada respira.
El contenido de la ley no deja lugar a dudas: habilita despidos con menor costo, amplía márgenes de precarización y fortalece mecanismos de disciplinamiento empresarial. Es el viejo sueño patronal empaquetado como “modernización”. El gran capital ya toma nota. Un ejemplo reciente es el de Javier Madanes Quintanilla, dueño de FATE, que impulsó un lockout patronal que afectó a 920 trabajadores y derivó en la ocupación de la planta por parte de los obreros. La escena fue elocuente: trabajadores defendiendo sus puestos mientras la patronal presionaba por condiciones más favorables.
La contrarreforma no aterriza en un terreno calmo. Llega en medio de una caída persistente del salario real, jubilaciones deterioradas y despidos en distintos sectores. El malestar social no es una hipótesis académica; es un dato concreto que se expresa en conflictos y asambleas. El apuro de Milei responde a la necesidad de enviar señales a los mercados y consolidar un esquema laboral acorde a su programa económico. El acompañamiento de gobernadores como Sáenz revela que el ajuste no es patrimonio exclusivo de la Casa Rosada, sino una política compartida por buena parte del arco político.
En Salta, la respuesta comenzó a organizarse. Política Obrera convocó a una acción pública el jueves 19 de febrero a las 18 horas en la Plazoleta IV Siglos, llamando a enfrentar la reforma y a transformar el “paro matero” anunciado por la CGT en una medida activa. Desde ese espacio cuestionan a la conducción sindical por su pasividad frente a un avance que consideran histórico en su gravedad.
La discusión que se libra en el Congreso no es técnica ni menor. Se trata de definir si el país consolida un modelo laboral basado en la estabilidad y la protección social o si profundiza una flexibilización que deja a los trabajadores más expuestos frente al poder empresarial. Cuando se cuenten los votos, quedará claro quiénes eligieron respaldar el programa libertario y quiénes decidieron enfrentarlo. Y en esa lista, el nombre de Gustavo Sáenz no podrá ocultarse detrás de ninguna frase compasiva.
Fuente: Política Obrera.








