SÁENZ Y LA DEFENSA DE SALTA EN TIEMPOS DE AJUSTE

02/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Gustavo Sáenz en la Apertura 128° del periodo de sesiones. Sáenz defendió un modelo de gestión con obra pública sostenida y equilibrio fiscal. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta.
El gobernador Gustavo Sáenz inauguró este domingo 1° de marzo el 128º período de sesiones legislativas en la provincia de Salta con un mensaje que, lejos de ser un simple balance anual, funcionó como defensa corporativa de su gestión y un claro reclamo al Gobierno nacional de Javier Milei por una distribución de recursos que, según él, castiga al interior. El discurso, que se extendió por más de una hora en el recinto legislativo, dibujó un panorama de tensiones entre la provincia y la Casa Rosada, y marcó una agenda política atravesada por la defensa del “equilibrio fiscal” y la crítica al “federalismo al revés”.

Sáenz sostuvo que “no tiene otra agenda que la de Salta” y reivindicó de manera enfática el equilibrio fiscal alcanzado por sexto año consecutivo, un logro del que hizo eje para blindar su gestión política frente a la caída de recursos provenientes del Estado nacional. Bajo su administración, la deuda pública de la provincia se redujo de 640 millones de dólares en 2019 a 346 millones al cierre de 2025, y se impulsó la eliminación o reducción de impuestos provinciales, medidas que, según el mandatario, fueron necesarias para sostener la administración en tiempos de restricciones presupuestarias.

En su alocución ante diputados y senadores provinciales, Sáenz hizo un fuerte llamado al federalismo real y reclamó a los representantes salteños en el Congreso que defiendan ante la Nación los intereses de la provincia. Ratificó que solamente en coparticipación Salta perdió más de 436 mil millones de pesos en un año, una cifra que, planteó, simboliza la “injusticia” de la redistribución fiscal vigente y la carga que recaería sobre las provincias para sostener servicios básicos y obligaciones sociales.

El gobernador no evitó tironeos políticos internos. Si bien expresó su respaldo institucional al gobierno nacional, pidió a los legisladores provinciales y nacionales que “dejen de lado la soberbia, las mezquindades y las vanidades” y trabajen de manera conjunta para que Salta reciba los fondos que “por derecho le corresponden”. Esa caracterización, enmarcada en una narrativa de defensa provincial, encontró eco en sectores expectantes de recursos para obras viales y sociales que actualmente se encuentran paralizadas.

La crítica al Gobierno nacional no se limitó a cuestiones económicas. Sáenz incluyó en su discurso referencias directas a la tensión con la Casa Rosada, evocando el episodio en el que encabezó, junto a gauchos salteños, una protesta frente a la sede gubernamental nacional para reclamar por obras pendientes. “Es injusto que un gobernador tenga que ir con un poncho a la Casa Rosada a pelear por las obras mientras otros se presentan en eventos como el Movistar Arena”, dijo en una frase que rápidamente se convirtió en una de las líneas más comentadas de la apertura legislativa.

El mandatario también defendió la continuidad de la obra pública con fondos provinciales, asegurando que la ejecución nunca se detuvo, incluso ante la falta de financiamiento nacional para numerosos proyectos estratégicos. En su relato, enumeró más de 2.700 obras distribuidas federalmente en todo el territorio salteño, y anunció que durante 2026 se destinarán casi 300 mil millones de pesos para avanzar en otros frentes de infraestructura, incluidos tramos viales clave como la ruta nacional 51 y el Corredor Bioceánico.

El discurso de Sáenz también incluyó llamados a “superar la Argentina del odio” y a no caer en contradicciones entre las bancas nacionales y el territorio provincial: “No se puede votar una cosa en Buenos Aires y acá decir otra”, advirtió el gobernador. Ese señalamiento, aunque ambiguo en su dirección política, fue interpretado por analistas como una advertencia a los representantes locales de los sectores libertarios que respaldan reformas impulsadas por el Gobierno nacional y que, al mismo tiempo, ponen en duda las prioridades locales de gestión.

El acto también sirvió para ratificar la apuesta de Salta a sectores productivos como la minería, con inversiones que superan los 5.000 millones de dólares aprobados en el último año y proyecciones por 12.000 millones de dólares en proyectos de litio, cobre, plata y oro, posicionando a la provincia como uno de los polos extractivos más dinámicos del norte argentino. Esa línea de desarrollo fue presentada por Sáenz no solo como un catalizador del empleo local, sino también como una forma de contrarrestar la dependencia de fondos coparticipables que, a su juicio, han sido menguados por las decisiones del Gobierno nacional.

Además de los aspectos económicos y políticos, el gobernador repasó acciones en salud, educación, seguridad y política social, con anuncios de ampliación de hospitales, refuerzo policial y continuidad de programas alimentarios y de desarrollo social, aunque sin mayores precisiones presupuestarias adicionales a las consignadas en el proyecto de presupuesto provincial para 2026.

La apertura de sesiones legislativas de Sáenz no fue solo un balance de gestión provincial, sino una declaración política de prioridades en un contexto de tensiones entre provincias y el Poder Ejecutivo nacional, con reclamos pendientes, recursos escasos y una estrategia discursiva que intenta consolidar su liderazgo en la provincia de cara a la compleja geografía fiscal que enfrenta Salta en el federalismo argentino del presente.