SALTA EN LLAMAS: Milei le prendió fuego al trabajo

25/11/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Comercio en Salta, uno de los rubros más golpeados por las políticas libertarias. Imagen: www.cadena3.com.
Hay informes que no necesitan interpretación: se leen solos. El informe laboral del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) sobre Salta, con datos de agosto de 2025 y publicado en noviembre, es uno de ellos. Una radiografía brutal de lo que dejó la motosierra libertaria en menos de dos años. No hay épica, no hay heroísmo redentor: hay empresas que cierran, trabajadores despedidos y una provincia que se achica. Milei prometió “ordenar la economía”. En Salta, ordenó el vaciamiento.

Una provincia que se va apagando

Salta perdió 475 empleadores desde que Milei ganó el ballotage.
No es un dato aislado: es la confirmación de que el modelo económico nacional no solo ajusta el Estado; también destruye el tejido productivo.

Cada empleador que desaparece es una historia: un taller que ya no suelda, un restaurante que cerró en silencio, un pequeño campo que dejó de contratar peones porque no le cierran los números.

El gobierno nacional festeja “superávit”.
La provincia contabiliza familias sin ingreso.

El campo en caída libre: cuando la patria productiva deja de producir

Agricultura, ganadería, pesca, silvicultura:
el corazón del interior profundo, el músculo real del norte argentino.

En Salta perdió 4.953 puestos de trabajo.
No es una caída: es una hemorragia.

Los mismos que se llenan la boca hablando del “campo”, dejaron que el campo salteño se hunda entre costos dolarizados, tarifas impagables y un consumo interno devastado.

«Es el ajuste que no se ve por cadena nacional, pero se siente en cada finca».

La construcción paralizada: cuando la obra pública se convirtió en mala palabra

La Construcción perdió más de 4.400 empleos.

La motosierra hizo lo que prometió: frenó la obra pública y arrastró detrás un ecosistema entero.

Empresas que vivían de rutas, escuelas, viviendas, acueductos. Trabajadores que salían cada mañana a levantar ladrillos. Ahora hay equipos abandonados, contratistas endeudados y cuadrillas enteras en la calle.

El Presidente dice que “la obra pública es corrupción”.
En Salta, la falta de obra pública es hambre.

El comercio, otro golpe al corazón del norte

No hay misterio: si la gente no tiene plata, no compra.
Y cuando no compra, el comercio cae.

Salta lo muestra con una crudeza escalofriante:
181 empleadores menos en comercio.

Persianas bajas, empleados despedidos, negocios que sobreviven día a día.
Una recesión deliberada, sostenida como dogma, que se lleva puesto el movimiento cotidiano de la provincia.

Los “brotes verdes” libertarios: pocas islas en un mar de ruinas

El gobierno nacional dirá que hay sectores que crecieron. Es cierto:
Información y comunicaciones, industria manufacturera, salud.

Pero el crecimiento es mínimo y desigual.
No compensa el derrumbe del resto.
Y se concentra en empresas grandes que pueden sobrevivir al shock, no en las Pymes que sostienen el empleo del interior.

Porque el modelo es claro: centralizar, concentrar, privatizar.

Las Pymes: el blanco perfecto de la motosierra

El informe no deja lugar a dudas:
El 65% de todos los empleos perdidos pertenecían a empresas de hasta 500 trabajadores.

O sea: el ajuste no golpea al “Estado obeso”, como dice el Presidente.
Golpea a la Pyme, a la empresa chica, al emprendimiento familiar.

Es el ajuste más regresivo, más territorialmente injusto y más profundamente antiproductivo de los últimos 30 años.

Un país que crece… al revés

El discurso oficial repite que “Argentina está mejor que nunca”.
Los números de Salta dicen exactamente lo contrario.

Menos empleo.
Menos empresas.
Menos actividad.
Menos futuro.

El proyecto libertario muestra su verdadera naturaleza:
un país para pocos, sostenido sobre la destrucción del trabajo de muchos.

Mientras se festeja en Puerto Madero, en Salta se apagan talleres, fincas, comercios y obras. El ajuste no es ideología: es vida cotidiana.

Este no es el costo de “ordenar el país”.
Es el costo de desordenar la existencia de miles.

Salta refleja claramente luego de las elecciones de octubre, «que no hay peor ciego que el que no quiere ver». Dura realidad, pero comprobadas con datos y con números que no mienten.