23/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa.
El hombre, de 35 años, fue declarado responsable del delito de abuso sexual simple en concurso real con abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una menor de 5 años y grooming en perjuicio de otra niña de 12 años al momento de los hechos.
La fiscal penal 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), Celina Morales Torino, representó al Ministerio Público Fiscal durante la audiencia de cesura en la que el policía fue condenado por delitos contra la integridad sexual cometidos en perjuicio de una niña que tenía 5 años al momento de los hechos y de una adolescente de 12 años.
A los siete años de prisión de ejecución efectiva que se le otorgaron, se le sumó la inhabilitación para ejercer cargos públicos por el doble de tiempo de la pena.
La semana pasada, la jueza Victoria Montoya declaró al policía penalmente responsable de los delitos de abuso sexual simple, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, en perjuicio de una niña de 5 años; y grooming en perjuicio de una menor de 12 años al momento de los hechos, luego de valorar las pruebas incorporadas al debate y considerar acreditados los hechos atribuidos al acusado.
En el marco del juicio, la Fiscal destacó que el acusado quebrantó el deber de confianza que tenía con la madre de una menor, por la relación de amistad.
En tanto, en el caso de la otra menor, el condenado abusó de su función y traspasó el deber de protección y seguridad que les corresponde a los miembros de las fuerzas de seguridad, para contactar por medios digitales a la niña, con la intención manifiesta de cometer un delito contra la integridad sexual.
A los fines de mensurar la pena, se tuvo en cuenta la naturaleza de los hechos, los medios empleados para cometerlos y la extensión del daño ocasionado.
Así, se valoró que ambos hechos se cometieron en perjuicio de sujetos especialmente vulnerables, por la edad, por el género, y la clara relación de asimetría de poder.
Además, se tuvo en cuenta que, en uno de los casos, el condenado utilizó la intimidación para silenciar a la víctima, y se valoró el impacto psicológico que dejaron los hechos en las víctimas, ya que ambas experimentaron miedo, sensación de inseguridad y una de ellas tuvo un bajo rendimiento académico.
En cuanto a las características personales, se valoró especialmente que se trata de una persona con instrucción, miembro de la fuerza de seguridad, de quien se espera que brinde protección y seguridad a la ciudadanía y no que sea que perpetra la agresión, lo que hace más reprochable su conducta.







