06/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Mario Lugones, quien juró en 2024 como ministro de Salud de la Nación en reemplazo de Mario Russo. Imagen:
En los pasillos del Ministerio de Salud ya nadie disimula la tensión. El nombre de Mario Lugones, ministro de Salud del gobierno de Javier Milei, empezó a circular con un destino que cada vez suena más inevitable: la puerta de salida. La crisis que golpea al PAMI, la obra social más grande del país, terminó por arrastrar al funcionario a una situación límite dentro del gabinete libertario. Y en la Casa Rosada ya hablan sin demasiados rodeos de una eventual salida que podría concretarse en cuestión de días.
El desgaste venía acumulándose desde hace meses, pero el deterioro del sistema de atención para jubilados terminó de desatar la tormenta. Las deudas del PAMI se multiplican, las prestaciones empiezan a caerse y clínicas y prestadores comienzan a retirarse del sistema. El resultado es una escena que golpea directamente a los jubilados: servicios que desaparecen y gastos que deben cubrir de su propio bolsillo en un contexto económico cada vez más asfixiante.
La crisis dejó a Mario Lugones en el centro de la escena. Dentro del gobierno reconocen que su continuidad está bajo revisión y que la discusión ya no es si habrá cambios, sino cuándo. “Es cuestión de días”, deslizaron fuentes oficiales que siguen de cerca la situación del ministerio.
El nombre que aparece en el radar para reemplazarlo es el de Guido Giana, actual número dos del ministerio. Pero el eventual movimiento no implicaría un giro de rumbo. Giana, al igual que Lugones, responde al núcleo político del asesor presidencial Santiago Caputo, una de las figuras más influyentes del esquema de poder que rodea a Javier Milei.
El trasfondo de la crisis también expone una disputa interna cada vez más visible dentro del oficialismo. En el tablero libertario conviven tensiones entre los espacios que responden a Karina Milei y los sectores ligados a Santiago Caputo, una pulseada silenciosa que atraviesa varias áreas del gobierno y que ahora también se filtra en el manejo del sistema de salud.
La situación de Mario Lugones contrasta con lo que ocurría meses atrás. Cuando el caso del fentanilo contaminado lo había colocado bajo presión pública, todavía encontraba respaldo dentro de la interna oficialista. Ese equilibrio parecía suficiente para sostenerlo en el cargo pese al desgaste externo. Pero el escenario cambió de forma abrupta. La crisis del PAMI dejó de ser una advertencia y se convirtió en un problema concreto que golpea todos los días en el corazón del sistema sanitario.
El efecto político es devastador: jubilados con menos prestaciones, prestadores que se retiran del sistema y una obra social que empieza a crujir bajo el peso de las deudas. En ese contexto, el ministro de Salud quedó atrapado en el centro de la tormenta.
La escena dentro del gobierno es la de un gabinete que intenta sostener la estabilidad mientras uno de sus ministros camina sobre una cuerda cada vez más fina. Y en el caso de Mario Lugones, la pregunta que circula en los despachos oficiales ya no es si podrá sostenerse en el cargo, sino cuánto tiempo le queda antes de que la crisis del PAMI termine de empujarlo fuera del ministerio.







