SE DERRUMBA LA OPERACIÓN “CUADERNOS”: Otro testigo dinamitó el relato de los bolsos y apuntó contra Stornelli

29/05/2026.- Salta al Instante.-Foto portada:  López y los «Cuadernos». Imagen: Web.
La causa de los “Cuadernos”, presentada durante años como la megabomba judicial que iba a sepultar políticamente a Cristina Fernández de Kirchner, volvió a quedar envuelta en un escándalo explosivo. Cada nuevo testigo que pasa por el juicio oral no hace más que profundizar las grietas de una investigación plagada de sospechas, presiones y relatos que empiezan a caerse a pedazos frente al tribunal.

Jueces Comodoro Py causa «Cuadernos». Imagen: Luis Robayo AFP.

Esta vez fue Ignacio Laplacette quien sacudió los tribunales de Comodoro Py con una declaración demoledora: aseguró que jamás vio bolsos, valijas ni movimientos extraños en el edificio de Juncal y Uruguay donde vivían los Kirchner. Tampoco vio a Cristina, a Néstor, ni siquiera a Máximo o Florencia durante los años en que compartió el consorcio.

Su testimonio golpeó de lleno uno de los pilares más mediáticos de la causa: las supuestas entregas de dinero negro en bolsos y valijas relatadas por Oscar Centeno y los empresarios “arrepentidos” que desfilaron por los despachos de Claudio Bonadío y Carlos Stornelli.

La situación se volvió todavía más delicada porque Laplacette coincidió casi palabra por palabra con Julio Silva, el encargado del edificio, quien días atrás directamente denunció que fue presionado para declarar algo que nunca vio. Según relató ante el tribunal, Bonadío y Stornelli lo amenazaron de manera encubierta para que firmara declaraciones falsas. “Acordate que tenés dos hijas”, aseguró que le dijeron.

La frase cayó como una bomba nuclear judicial.

El relato de Laplacette fue simple pero devastador para la acusación. Dijo que el edificio era tranquilo, con pocos vecinos, y que jamás observó movimientos raros ni personas entrando con bolsos. Apenas recordó haber visto dos veces a Daniel Muñoz, el fallecido secretario de Néstor Kirchner, quien retiraba correspondencia.

Cuando el abogado José Manuel Ubeira le preguntó directamente si había comentarios sobre bolsos o valijas entrando al departamento presidencial, la respuesta fue lapidaria:

“La verdad que yo no lo vi, no vi nunca ningún bolso ni mucho movimiento”.

Pero el momento más picante llegó cuando contó cómo terminó declarando en Comodoro Py. Según el expediente, Laplacette se había presentado espontáneamente para aportar datos a la investigación. Sin embargo, frente al tribunal reveló otra historia completamente distinta: dijo que fue el propio fiscal Carlos Stornelli quien lo contactó por WhatsApp y luego por teléfono para citarlo urgentemente.

El detalle rozó el absurdo. Laplacette recordó que estaba comprando un lavarropas cuando recibió el llamado y creyó que era una broma. Pero no: era Stornelli convocándolo personalmente a declarar.

La revelación volvió a poner bajo la lupa el origen entero de la causa Cuadernos, construida alrededor de fotocopias de anotaciones que nunca aparecieron en su versión original y que llegaron misteriosamente a manos del periodista Diego Cabot antes de aterrizar en el despacho de Stornelli.

La sospecha que crece en el juicio es cada vez más explosiva: que la causa fue armada con presión judicial, aprietes y declaraciones direccionadas para fabricar un relato político contra Cristina Kirchner.

El nombre de Stornelli aparece una y otra vez en el centro de las denuncias. Se lo acusa de manejar personalmente testigos, coordinar testimonios y operar junto a Bonadío bajo un esquema donde empresarios detenidos recuperaban la libertad si aceptaban incriminar a la expresidenta y a exfuncionarios kirchneristas.

Hasta ahora, ya son 27 los imputados que denunciaron haber declarado bajo presión. Algunos admitieron directamente haber mentido para evitar quedar presos.

Como si eso fuera poco, también declaró Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, quien terminó de hundir aún más la credibilidad del caso con frases desopilantes y confesiones caóticas. Reconoció haber enviado mensajes extorsivos a Roberto Baratta, admitió que armó fotos “truchas” con bolsos y dólares falsos y dejó al descubierto una trama de operaciones, aprietes y maniobras oscuras alrededor del expediente.

Cuando le preguntaron por una imagen donde aparecía un bolso con cien dólares, respondió sin vueltas:

“Ese bolso es trucho”.

La escena dejó atónitos a los presentes.

Horovitz incluso confesó que buscaba contactar periodistas y figuras mediáticas para exponer información comprometedora y conseguir beneficios personales, incluyendo vivienda y dinero.

Mientras tanto, el juicio oral empieza a convertirse en una pesadilla para quienes durante años vendieron la causa Cuadernos como la prueba definitiva de corrupción. Lo que aparece ahora es un expediente lleno de contradicciones, testigos arrepentidos de haber declarado, supuestas amenazas judiciales y relatos que no logran sostenerse frente a las preguntas del tribunal.

En los pasillos de Comodoro Py ya hay quienes hablan directamente de un posible escándalo histórico si terminan comprobándose las denuncias de manipulación, aprietes y armado político-judicial detrás de una de las causas más emblemáticas de las últimas décadas.

En un país serio, el fiscal Stornelli ya estaría fuera de su cargo y en manos de la «Justicia», pero en fin… La bomba sigue creciendo.