SE DESPLOMA EL CONSUMO: La recaudación del IVA volvió a caer y enciende alarmas en la economía

02/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Los números de la recaudación de mayo dejaron al descubierto una realidad que el Gobierno intenta disimular detrás de los buenos resultados fiscales: el consumo sigue en caída y la actividad económica doméstica continúa mostrando señales de debilidad.

Aunque la recaudación tributaria total exhibió un crecimiento nominal del 35,6% interanual y alcanzó los $21,5 billones, detrás de esa cifra se esconde un dato preocupante. El IVA, considerado uno de los termómetros más precisos de la actividad económica y del consumo cotidiano de las familias, volvió a perder contra la inflación y confirmó que la recuperación prometida todavía no llega a los bolsillos de los argentinos.

De acuerdo con los datos oficiales difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el IVA neto total recaudó $5,38 billones y registró un incremento nominal del 22,6% respecto del mismo mes del año pasado. Sin embargo, la inflación interanual proyectada ronda el 31%, por lo que en términos reales el impuesto sufrió una nueva caída.

El dato más sensible surge del IVA impositivo, vinculado directamente a las operaciones comerciales y al consumo interno. Este componente aumentó apenas un 29,3% interanual, también por debajo de la inflación estimada. Traducido a la economía real, significa que los argentinos continúan comprando menos y que las empresas siguen enfrentando un mercado debilitado por la pérdida de poder adquisitivo.

Los propios técnicos de la ARCA reconocieron que la situación se agravó por varios factores. Entre ellos se destacan el aumento de empresas que recurrieron a planes de pago para financiar sus obligaciones tributarias, el crecimiento de las devoluciones a exportadores y una mayor utilización de saldos a favor por parte de los contribuyentes. Todos indicadores que reflejan una economía con dificultades para generar liquidez.

La situación tampoco encontró alivio en el frente externo. El IVA aduanero, vinculado a las importaciones, apenas avanzó un 8,5% interanual, una cifra que representa una fuerte contracción en términos reales. El resultado revela una marcada desaceleración del comercio exterior y de la demanda de bienes importados.

Más preocupante aún fue el desempeño de las retenciones a las exportaciones. Los Derechos de Exportación se derrumbaron un 18,3% respecto de mayo de 2025, pese a la mejora cambiaria. La reducción de las alícuotas para productos agrícolas estratégicos como la soja, el maíz y el trigo provocó una fuerte pérdida de ingresos fiscales que el Gobierno no logró compensar por otras vías.

Sin embargo, el dato que permitió mostrar una foto fiscal más favorable fue el extraordinario desempeño del Impuesto a las Ganancias. Este tributo registró un salto del 67,9% interanual y aportó más de $8 billones a las arcas públicas.

Detrás de ese crecimiento aparecen factores excepcionales que difícilmente puedan sostenerse en el tiempo. Mayo concentró los vencimientos de declaraciones juradas de empresas con cierre fiscal en diciembre de 2025, mientras que las modificaciones normativas introducidas por la Ley 27.799 endurecieron sanciones y aceleraron presentaciones para evitar multas. Además, la comparación se realizó contra un período particularmente bajo del año anterior.

A esto se sumaron operaciones extraordinarias vinculadas al sector petrolero, que inflaron los ingresos por Ganancias y permitieron compensar parcialmente el deterioro de otros impuestos vinculados a la economía real.

Mientras tanto, tributos que reflejan el movimiento diario de la actividad económica continuaron mostrando señales de enfriamiento. El impuesto al cheque apenas logró acompañar la inflación y el impuesto a los combustibles creció exclusivamente por la actualización de sus valores nominales, ya que el volumen de ventas de nafta y gasoil volvió a caer.

Los números dejan una conclusión incómoda para el Gobierno: el equilibrio fiscal sigue dependiendo cada vez más de ingresos extraordinarios y factores transitorios, mientras el consumo masivo, las ventas comerciales y la actividad cotidiana continúan sin mostrar una recuperación sólida. El IVA, una vez más, volvió a poner sobre la mesa una realidad difícil de ocultar: la economía puede exhibir superávit en los papeles, pero la demanda interna sigue atravesando una crisis profunda.