28/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado. Imagen: Toni Becerra.
El ajuste libertario sigue golpeando de lleno el bolsillo de las familias argentinas y ya no hay relato oficial que pueda ocultarlo. Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en mostrar supuestos signos de recuperación económica, el consumo masivo volvió a desplomarse en abril y confirmó que la crisis social continúa profundizándose en supermercados, autoservicios, almacenes de barrio y mayoristas de todo el país.

El último informe de la consultora Scentia reveló que las ventas cayeron en promedio un 3,8% respecto de abril de 2025, marcando la segunda peor baja de todo 2026. Aunque el derrumbe fue levemente menor al de marzo, cuando la contracción alcanzó el 5,1%, el escenario sigue siendo alarmante: el consumo no logra recuperarse y millones de familias continúan recortando incluso gastos esenciales.
Detrás de los números aparece una realidad cada vez más dura: salarios pulverizados, tarifas en aumento y hogares obligados a elegir entre pagar servicios o llenar la heladera.
Los supermercados sufrieron una caída interanual del 4,5% y acumulan un retroceso del 5,2% en el primer cuatrimestre del año. Los autoservicios independientes tampoco escaparon a la crisis y vendieron un 3% menos que hace un año.
Pero el golpe más brutal volvió a sentirse en los pequeños comercios de cercanía. Kioscos, almacenes y negocios de barrio registraron una caída del 4,8% frente al año pasado y un desplome todavía más fuerte en comparación con marzo: 6,6% menos ventas en apenas un mes.
El canal mayorista, históricamente utilizado por las familias para abaratar costos en tiempos de crisis, también cayó 4,5% interanual. Ni siquiera la búsqueda desesperada de precios más bajos logra compensar el deterioro del poder adquisitivo.
El informe de Scentia deja además un dato demoledor: el ajuste ya impacta directamente sobre productos básicos de la vida cotidiana.
Las categorías más golpeadas fueron las compras impulsivas, que se derrumbaron un 12%, reflejando que prácticamente desapareció cualquier margen para consumos espontáneos. Pero también cayeron fuerte los alimentos perecederos, desayunos y meriendas, dos rubros directamente ligados a la alimentación diaria de millones de hogares.
Incluso productos esenciales vinculados a limpieza del hogar y de la ropa retrocedieron 5,9%, mientras que el rubro Alimentación cayó 3,6%. La señal es clara: las familias están recortando hasta en necesidades básicas.
El panorama refleja una racionalización extrema del consumo. Ya no se trata solamente de resignar gustos o compras secundarias: muchos hogares están dejando de comprar productos indispensables para poder llegar a fin de mes.
En contraste con la caída generalizada, el comercio electrónico mostró una fuerte suba del 40,4% interanual. Sin embargo, el propio informe aclara que ese crecimiento parte de una participación todavía muy reducida dentro del mercado total y no alcanza para compensar el derrumbe del consumo tradicional.
También hubo una mínima mejora en farmacias, con apenas un 0,1% interanual positivo, aunque el acumulado del año sigue en terreno negativo.
El único rubro que logró mantenerse en verde fue el de bebidas, tanto alcohólicas como sin alcohol, un fenómeno que muchos analistas asocian al refugio emocional y social frente a la crisis económica.
Mientras el Gobierno celebra supuestos éxitos macroeconómicos y habla de recuperación, los datos de consumo muestran otra cara de la Argentina real: changuitos más vacíos, negocios con menos clientes y familias obligadas a sobrevivir ajustando cada peso.
El informe de Scentia fue elaborado sobre 8.000 puntos de venta de todo el país y confirma que, lejos de reactivarse, el consumo masivo sigue atrapado en una caída persistente que golpea directamente sobre la vida cotidiana de millones de argentinos.







